El libro se compone de las cartas que una mujer escribe a su marido encarcelado. Se han incluido unos breves textos en cursiva que podrían pertenecer al marido, pues relatan sucesos de la cárcel. Las cartas de ella constituyen unos pequeños episodios de la realidad cotidiana narrados con sentido poético, con verdadero asombro y ternura y pasión amorosa, como para distraer al marido de su encarcelamiento y mostrarle su amor vivo, su deseo de estar con él, de compartirlo todo con él. Ella trabaja en una farmacia, en la que hace curas a la gente, además de vender fármacos. Las cartas son muy variadas y, a medida que se avanza en la lectura, se encuentra el hilo conductor, que es el amor que desean comunicar y expresar inequívocamente. Los temas son variados y no permiten localizar con exactitud el lugar de origen de los personajes, y tampoco el momento histórico al que se refieren. La precisión de los detalles que se narran y su variedad resulta entretenida, pero también desconcertante, pues no se trata de contar la vida cotidiana, sino de sacar la belleza de situaciones variadas, pequeñas o no tanto.
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