Esta obra es un recetario al estilo tradicional, que presenta lo necesario para poder elaborar cada plato, los mejores ingredientes, consejos sobre los utensilios, trucos útiles, ideas sobre comidas para días especiales, Navidad, cumpleaños, fiestas, días de lluvia. Pero también mucho más: es un recetario para que participe toda la familia en la elaboración de los platos, para compartir con los más pequeños de la casa momentos especiales. La autora, además de presentar las recetas, explica en una introducción los motivos del libro y reflexiona sobre la necesidad de los padres de buscar fórmulas motivadoras para educar a los hijos de la mejor manera, estar cerca de ellos y disfrutar al máximo de cada minuto. Como a los niños les gusta jugar, experimentar, tocar, crear, probar, aprender y compartir, la cocina se convierte en una buena manera de alcanzar estos objetivos y, a la vez, de pasar un rato divertido, práctico y educativo. La cocina les enseña el valor de las cosas hechas a mano pensando en los otros, les descubre nuevos gustos, fomenta su autoestima y les enseña, a la larga, a ser más independientes. Además, cocinar puede ser un estupendo antídoto contra el aburrimiento. La obra, bien presentada, resulta muy útil, tanto por las recetas cómo por la idea de compartirlas, invitando a participar a los más pequeños, y a los que ya no lo son tanto, en la elaboración de las comidas familiares. Ayuda a aprender el valor del trabajo y hasta a saber elegir los ingredientes adecuados y más sanos para la elaboración de los platos, para cada miembro de la familia o para cada momento.
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