Un hombre que lleva más de cincuenta años en la antesala del cielo debido a su carácter egoísta, es convocado al fin por el Consejo Celestial y, para poder entrar en la gloria, recibe la misión de buscar y ayudar a alguien que tenga un problema. La persona elegida es una niña que cumplirá ocho años el día de Nochebuena y está muy triste porque su padre y su abuela no van a verla.El motivo de ello es que escucharon los planes delictivos de unos mafiosos y han tenido que ser incluidos en el programa de protección de testigos.
Pese a que su extensión es más propia de una novela, el presente libro es en realidad un cuento de tema navideño combinado con una pequeña intriga, escrito con ligereza, escasa elaboración y abundante sentimentalismo. La experiencia profesional de las autoras, madre e hija, hace posible que la obra pueda entretener a sus incondicionales lectores, a pesar de que los personajes se han perfilado con rasgos muy elementales y las situaciones, poco trabajadas, en ciertos momentos resultan poco creíbles e incluso ingenuas. El trasfondo religioso revela tanta buena voluntad como escasa formación doctrinal, aunque esto último queda diluido por la irremediable superficialidad del relato.
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