La niña del arrozal, novela ganadora del Premio Troa “Libros con valores”

Por Rita Jácome

 Por decisión unánime del jurado, la novela “La niña del arrozal”, del escritor donostiarra José Luis Olaizola, ha sido proclamada ganadora del premio literario “Libros con valores”,  convocado por la Fundación Troa y dotado con 15.000 euros.

 Al pronunciar su fallo, el jurado, integrado por los escritores Reyes Calderón, Juan Ivars y José Manuel Mora Fandos; la viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Alicia Delibes, y Maite Castillo, directora de la Fundación Troa, destacó, entre los principales valores de la novela galardonada, la denuncia sobre una realidad que no nos debe dejar indiferentes aunque se lleve a cabo en países tan lejanos como Tailandia.

 La novela ganadora es una obra bien escrita, sencilla y fácil de leer pero que, a la vez, remueve las conciencias sobre la importancia de denunciar y luchar contra la explotación sexual infantil, coincidieron en señalar los miembros del jurado al emitir su veredicto sobre la obra ganadora. Destacaron también que sus protagonistas están muy bien perfilados, que la ambientación es buena y, sobre todo, que da ejemplo de superación personal, de bondad y esperanza.

 “A pesar de la dureza del tema, el autor  nos ofrece la visión de que con ayuda, entereza y mucha valentía es posible huir del destino”, subrayó  Castillo, para quien “la historia llega al corazón del lector y le hará más consciente de la realidad que viven miles de niñas destinadas a ser prostitutas desde su nacimiento.

 La extensa carrera literaria de Olaizola ha sido reconocida con numerosos galardones, entre ellos el Premio Ateneo de Sevilla 1976 por su novela ‘Planicio’ o el Planeta 1983 por ‘La guerra del general Escobar’, considerada por Álvaro Mutis y Javier Cercas como la “mejor novela sobre la guerra civil española”. En 1982 obtuvo el Premio Barco de Vapor por su novela ‘Cucho’, que traducida al francés ganó el Grand Prix de l’Académie des Lecteurs de París.

LAS NOVELAS FINALISTAS

 La decisión, sin embargo, no resultó  fácil, dada la calidad de las otras cuatro obras finalistas: “Niños feroces”, de Lorenzo Silva; “El cuadro”, de Mercedes Salisachs; “El astro nocturno”, de María Gudín; “Mi abuelo, el premio Nobel”, de José Julio Perlado y, por último, de “El jardín de atrás”, novela que fue mayoritariamente votada por los clientes de Troa y nuestros seguidores.

Entre los valores aportados por las novelas finalistas, el jurado destacó “la dramática y bien resuelta  lucha entre amor y odio, ambición y amistad” planteada en “El astro nocturno” o el mensaje de  “alegría, ternura, comprensión,  amistad y solidaridad”  que Mercedes Salisachs ha sabido transmitir en un texto inferior a 100 páginas y en el que con un estilo delicado y poético la protagonista se muestra redimida por la maternidad asumida..

Se mencionó también la “denuncia clara que contiene “Niños feroces” contra la utilización de niños y adolescentes en los conflictos bélicos y los sabios consejos que derrocha la novela para los escritores noveles”. “Se trata de una obra que contagia fácilmente el amor a la literatura y a la creación literaria”, coincidieron en afirmar los miembros del jurado al referirse a la última novela de Lorenzo Silva.

Tampoco escatimaron términos elogiosos para “Mi abuelo, el premio Nobel“ y subrayaron, sobre todo, que se trata de una novela que pone de manifiesto “la complejidad y el amor que encierra la creatividad literaria y la importancia de mantener  la “capacidad de asombro y la práctica de la contemplación para saber descubrir la belleza en cualquier situación.”

Sobre “El jardín de atrás”, la novela votada mayoritariamente por el público, Castillo afirmó que destaca “por la firme defensa de la lealtad y la amistad.”

CALIDAD LITERARIA, TRANSMISIÓN DE VALORES Y APTA PARA UN PÚBLICO AMPLIO

La obra ganadora tenía que reunir esas tres premisas: estar bien escrita, que pueda llegar a un público lo más amplio posible y que su lectura lleve a la reflexión y transmita sentimientos nobles. Otros requisitos para optar al premio eran que su autor fuera español y que la obra hubiera sido  publicada por primera vez en castellano a lo largo de 2011.

Y la primera dificultad con la que se enfrentaron los convocantes del premio es que en la narrativa actual española es difícil encontrar obras que, además de estar bien escritas,  cumplan los otros dos requisitos.

“Intentamos encontrar escritores españoles que transmitan valores, que los hay, con mucha inquietud, pero no es tan fácil que siempre lo hagan con una excelentísima calidad literaria”, opinó Carolina De Juana, Directora General de Troa, en un interesante coloquio celebrado al término de la reunión del jurado.

Nadie puso en duda que tenemos en España una numerosa cantera de escritores brillantes pero también se coincidió en que, a menudo, se cede a la políticamente correcto, a las modas pasajeras y a la banalización de los contenidos.

 “Para afrontar este reto, TROA hace una llamada también a las editoriales a que apoyen a autores dispuestos a publicar ese tipo de libros de gran calidad literaria, que lleguen a los lectores y que transmitan valores que enriquecen a la persona”, afirmó De Juana antes de recordar que las obras seleccionadas y valoradas en la revista Selección Literaria que publica bimestralmente desde hace ya varios años la Fundacion Troa  es un ejemplo  muy claro de este objetivo: la difusión de buenos libros, de gran calidad, seleccionados por temas y edades de entre todas las novedades que salen al mercado.

¿QUÉ ES UN LIBRO CON VALORES?

Para Reyes Calderón, consagrada escritora, además de economista y Decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la  Universidad de Navarra, “un buen libro es aquél que no solo te cuenta una historia que puede interesarte más o menos, sino que te enseña cosas, te muestra un universo desconocido, real, en el que tú puedas tomar posición. Y ese es para mí, un libro con valores: que quieras seguir leyendo, que quieras aprender más

La literatura española actual cuenta con muchos autores.  Algunos ya consagrados, otros, jóvenes promesas, como Inés D. Arriero, cuyo primer libro ha sido uno de los 10 finalistas de este Premio. Pero a pesar de ello, se constata el hecho de que queda mucho camino por recorrer para conseguir conjugar el ideal de una literatura española actual, entretenida, generalista, de calidad, que sirva para algo más que para pasar el rato. Una literatura que enseñe cosas y que además, contenga valores. Pero, ¿qué se entiende hoy por valores? Es un término demasiado usado que corre el riesgo de quedarse en una especie de vacío, en algo etéreo, general, que se intuye como bueno pero que no llega a concretarse.

Según Juan Ivars, “en España dices “libros con valores” y se cae fácilmente en la moralina, en algo ejemplarizante donde los buenos son buenos buenísimos y los malos, malos malísimos.

Y es precisamente a esto a lo que quieren contribuir estos premios; a cambiar esta mentalidad que mucha gente tiene en España, donde lo que impera es lo políticamente correcto en una sociedad postmoderna donde quizás haya poco tiempo para profundizar en los temas realmente importantes.

Es posible que una forma de hacerlo sea identificar la palabra valores con “valores antropológicos”, opinó, al respecto,  el escritor y filólogo José Manuel Mora-Fandos. En dos de sus ensayos escritos recientemente habla del asombro, el silencio, la lectura como un viaje y de la identidad personal como una narración. “Cuando uno llega a una determinada edad –según Mora Fandos- miras hacia atrás y tienes que contar un cuento, una historia para explicar quién eres, qué has hecho hasta el momento. Después miras hacia adelante y ves que la historia continúa, que la tienes que escribir tú y que los demás también forman parte de mi historia”.

Pero llegados a este punto se puede tener la sensación de que libros excelentes desde el punto de vista literario y que aporten valores universales interesan sólo a un cierto tipo de público… De ahí que planteáramos a los miembros del jurado la pregunta de si considera posible un género best seller de excelente calidad literaria. Probablemente pocas cosas quedan por inventar en este ámbito y aprovechar lo que ya existe, lo que la gente demanda actualmente sea una de las vías de acción.

Según  Mora Fandos, “hay mucha gente que solo lee libros considerados “best sellers”, por lo que  el reto sería abrir ese marco pero dándole mayor profundidad.

Y esa profundidad, a su juicio, se consigue partiendo de un aspecto imprescindible: una formación humana consistente. “Cuando un escritor tiene unos valores personales, al escribir, eso se nota porque aborda las distintas cuestiones que pueden resultar más conflictivas (o políticamente no tan correctas) desde otra óptica; o sin más, evita ciertos comentarios que tampoco aportan contenido de interés a la historia.”, subrayó el filólogo y conferenciante valenciano.

“Yo creo que eso se puede hacer pero hacen falta escritores que sean muy escritores, escritores de verdad porque sólo éstos hacen posible que afloren en la escritura la educación y la formación que llevan dentro. Lo demás es artificial”, agregó

Quizás se encuentre aquí una de las claves y uno de los objetivos de este premio. Conseguir conectar con el gran público, haciendo gran literatura universal, entretenida y que enseñe a la vez. Un público de cualquier edad, época y cultura, al que seguro que le interesan esos valores universales porque en el fondo, son los que hacen referencia a la persona, a sus inquietudes, a sus sueños, a sus deseos, a sus fracasos, a sus logros, a sus amores, a sus aspiraciones, ¡a su vida!…

Y sobre este aspecto, Ivars puntualizó: “El libro que interpela al lector a veces le puede poner nervioso, pero depende de cómo se haga, porque también puede suponer descubrirle un horizonte que no se esperaba. Por eso un autor nunca debe renunciar a interpelar al lector utilizando para ello todos los recursos estilísticos disponibles para conseguirlo: la ironía, el humor…”

Temas y valores universales que interesen y valgan la pena y que nos muestren al hombre tal como es con un estilo apto para todo tipo de público, actual y que permita al lector ir desde el principio hasta el final de la historia y que se emocione y que le cale y que le encante.

Lean “La niña del arrozal” y también cualquiera de las otras nueve novelas preseleccionadas para el premio. Juzguen ustedes mismos y recomienden el libro que más les haya impactado o regalen el que mejor pueda ayudar a un familiar, un amigo, un adolescente…

Además de ser buena literatura, “La niña del arrozal” denuncia una práctica denigrante  contra la que no hemos sabido –o querido- luchar. Difundan la novela y estarán haciendo un bien a toda la sociedad. Ese ha sido, al menos, nuestro propósito.

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También disponible en formato digital

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Comentarios en la web

  1. Victoria dice:
    La verdad que es un tema muy triste, pero está tan bien escrito que al final te da un gusto leerlo porque te das cuenta que hay gente con buen corazón por el mundo. Recomiendo que lo lea todo el mundo te hace pensar mucho
  2. Carolina dice:
    Me gusto mucho el libro. Y el autor supo meterme en la historia.
  3. Teresa dice:
    Ni siquiera hace falta irse a Tailandia para percibir este drama pusto que también puede verse en España sin que nadie haga algo al respecto.
  4. Loreto dice:
    Os animo a leerlo, a mi me gusto mucho.
  5. Beatriz dice:
    Es un libro muy bueno, aunque el tema pueda resultar "especial", el autor lo trata con una delicadeza extrema, muy propio de él. No obstante, lo más bonito del libro es la lucha sin límites por conseguir la felicidad ansiada en todo hombre, en toda mujer... Merece la pena!
  6. Carlos dice:
    Luis, a mí el tema también me echa para atrás pero lo leí porque me gusta el autor y me parece que trata un tema sumamente escabroso de una forma respetuosa con el lector.

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