Pandora, de Henry James

 

Pandora, publicada en 1884, es una historia que combina tres cuestiones que fascinaban a su autor, Henry James, y que estaban presentes en la mayoría de sus relatos y novelas: los contrastes entre Europa y Estados Unidos, la “liberación de la nueva mujer” que emergía a finales del siglo XIX y las tensiones que comenzaban a surgir por la incipiente movilidad entre las distintas clases sociales y los típicos convencionalismos al respecto.

 

Por Teresa de Urberuaga

La historia comienza en un transatlántico en el que está embarcado el joven conde alemán Otto Volgestein, que ha sido destinado en misión diplomática a Washington. El barco, que ha zarpado de Bremen, atraca en el puerto británico de Southampton para recoger a nuevos pasajeros, la mayoría de ellos estadounidenses que han pasado una temporada de vacaciones, de semanas o meses, en Europa.

El protagonista se fija pronto en Pandora Day, una joven atractiva y cautivadora estadounidense que ha embarcado junto a su familia.  Pero debido a su falta de experiencia y a sus convencionalismos sociales, se siente incapaz de relacionarse con ella. Para colmo, otra pasajera le advierte del nulo “caché” social de la joven Pandora y su familia.

“-Oh, el estatus social.  –La señora Dangerfield asintió enérgicamente dos o tres veces-. ¡Qué expresión tan rimbombante emplea usted! ¿Cree que todo el mundo tiene un estatus social? Eso es algo reservado a una mayoría infinitamente pequeña de la humanidad. No se puede tener posición social en Utica, del mismo modo que es impensable disponer allí de un palco de ópera. Pandora carece de estatus. Dígame, ¿dónde  podría haberlo adquirido? Pobre chica, no es justo que se plantee usted semejante pregunta respecto a ella.”

Aunque atraído por la joven, el protagonista se despide de ella a su llegada al puerto de Nueva York con la convicción de que nunca más volverá a verla.

Pasan casi dos años y nuestro protagonista se sorprende al reencontrarse con Pandora en una distinguida reunión social en Whashington, a la que también ha acudido el nuevo presidente de Estados Unidos, quien charla distendidamente con la joven. Sorprendentemente para Volgestein, Pandora resulta aún mucho más atractiva e interesante que cuando la conoció en el barco.

Y el conde y diplomático alemán comienza a investigar entre sus amigos, quienes le señalan que Pandora se ha convertido en la “mujer hecha a sí misma”, una especie de “nuevo fenómeno social”  surgido en Estados Unidos gracias a su encanto, habilidad, talento y gracia natural y a su interés en formarse culturalmente.

“-Mi querido Volgestein, ella es la fruta más reciente y fresca de nuestra gran evolución americana. Es la chica hecha a sí misma.”

Vogelstein, muy atraído por la joven pero decidido a no enamorarse de ella,  comienza a cortejarla durante una excursión por el río Potomac con destino a la residencia de George Washington. En el fondo de su corazón, el joven diplomático la imagina desposada con él aunque considera que deberá enseñarle  muchas cosas para que sea digna del aristocrático círculo social en el que él ha nacido y en el que se desenvuelve.

Según el narrador de la novela, de este tono eran las cavilaciones del joven al respecto:

“No se podía negar que alguien que había logrado prosperar tanto con su solo esfuerzo sería una estimable ayuda para su marido, pero en términos generales este aspirante a diplomático prefería labrarse su prosperidad por sus propios medios. Una esposa como ella se propondría promocionarle, y él difícilmente podía tolerar que fuese aquello lo que el destino le tenía deparado: verse impulsado en su carrera gracias a los oficios de una damisela que tal vez trataría de conversar con el káiser como él mismo la había escuchado conversar con el presidente la otra noche. ¿Consentiría ella en romper relaciones con su familia, o persistiría en buscar quimérico consuelo en sus antecedentes domésticos?

Como es habitual en James, en Pandora se observa una prosa elegante y un ritmo algo lento que invita a ser leído con tranquilidad, atendiendo casi más a los silencios que a los diálogos.

Para quienes no hayan leído nunca a James, Pandora es un estupendo título para comenzar a iniciarse en su lectura.


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