Santiago Posteguillo en el Circo Máximo

Santiago Posteguillo es profesor titular de lengua y literatura inglesa en la Universitat Jaume I y doctor europeo por la Universitat de València; estudió literatura creativa en Estados Unidos y lingüística, análisis del discurso y traducción en el Reino Unido. Su trilogía de Escipión fue un gran éxito de público y crítica, lo que se está repitiendo con la trilogía de Trajano, iniciada con Los asesinos del emperador.

Circo Máximo es la esperada segunda parte de la serie que Santiago Posteguillo dedica al emperador Marco Ulpio Trajano. Contiene de nuevo la acción trepidante y la intriga trenzada con verdades históricas habituales en sus novelas. En este segundo título, el autor cuenta la primera parte del reinado del emperador hispano, sus planes de reconstrucción de Roma y sobre todo su espectacular conquista de la Dacia, un reino habitado por bravos guerreros y comandado por el temible rey Decébalo.

El autor ha logrado con este nuevo título ofrecer una imagen cercana del emperador como hombre, dotado de virtudes y defectos, debilidades y actos heroicos. Estratega avezado, genio innovador de las técnicas militares, paciente con los enemigos e implacable con los traidores. Siempre celoso de la gloria de Roma, émulo y gran conocedor de Julio César, al que tomaba como ejemplo en la paz y la guerra. Soldado recio, dispuesto a entregar su vida en lo más encarnizado del combate al frente de sus amados legionarios.

El relato ha logrado armonizar con notable acierto las exigencias derivadas del respeto a la veracidad de los hechos y personajes reales de aquellos otros elementos de ficción, que animan la peripecia narrada desde el punto de vista literario.

En la novela se mezcla el rigor con que se describen las campañas de Trajano en los territorios de la Dacia y las novelescas escenas trepidantes del Circo Máximo o las peleas de gladiadores magistralmente recreadas por la fantasía de Posteguillo. Una fantasía realista, basada en datos conocidos y testimonios de la época, capaz de hacer que el lector la siga con permanente interés

Personajes de ficción, como Celer, el ídolo y campeón de los aurigas, la vestal Menenia o Marcio el veterano gladiador, cobran vida hasta alcanzar dimensiones de apariencia real que animan una trama ya de por sí variada que, pese a la notable extensión de la novela, nunca llega a resultar fatigosa. Trajano ocupa, como parece evidente dados los fines biográficos de la obra, el centro de toda la novela.

El “hispano” maneja, conoce y decide sobre las situaciones más diversas, unas veces desde la sombra de sus despachos y otras desde los campos de batalla, al coordinar las bravas acometidas legionarias, dirigir las cargas de la caballería o supervisar los ingenios artilleros.

Realidad novelada, verdad y ficción, se funden para ofrecer un relato que armoniza historia y literatura con una técnica narrativa de solidez no muy frecuente en un género que ha mostrado gran vitalidad en los últimos años.

Santiago Posteguillo, veterano autor de novelas históricas sobre el Imperio Romano y sus grandes figuras, ha logrado sintetizar en la figura y la obra de Trajano las luces y sombras que han acompañado a través de los siglos al Imperio del cual somos, en tantos aspectos, herederos y continuadores.

El propio autor nos desvela algunos detalles de este libro que, a pesar de haberse publicado a finales de agosto, ya va por la segunda edición.

¿Qué va a encontrar el lector en Circo Máximo?

Circo Máximo es una mezcla muy intensa de diversas historias, donde vamos a encontrar desde carreras de cuadrigas hasta juicios a vestales y, por supuesto, por encima de todo, la conquista épica de la Dacia. Las grandes batallas que libró Trajano al norte del Danubio para reducir a los dacios que se corresponde más o menos con la actual Rumanía.

¿Crees que fue realmente relevante el papel de las mujeres en la Roma y la Dacia del s. II d.C.?

Es mucho más relevante de lo que pudiéramos pensar. En Roma la mujer llegó a poder conseguir el divorcio, a heredar propiedades, de forma independiente al marido. Eso en Roma, donde algunas emperatrices llegaron a tener un gran poder, pero fuera de allí, si cruzamos el Danubio las sármatas podían combatir, luchar, decidir con quién desposarse y en otros pueblos germanos las magas, las hechiceras, tenían tanto o más poder incluso que un rey. Las mujeres en el mundo antiguo de Roma y de sus alrededores eran mucho más importantes de lo que pudiéramos pensar.

¿Qué paralelismos existen entre la novela y la situación actual?

Hay muchos paralelismos. Trajano heredó una Roma sumida en una gran crisis económica y recurrió a soluciones para intentar solventar aquella crisis, entre otras cosas recurrió a algunos medios que no podemos utilizar ahora, como las devaluaciones de moneda. También luchó activamente contra la corrupción. Obligaba a los corruptos a devolver el dinero y luego los desterraba. De muchas formas intentó que el Gobierno y la Administración fueran mucho mejor de lo que él se había encontrado.

¿Qué medidas adoptó Trajano frente a la crisis?

Trajano tenía muy claro que subir impuestos no ayudaría a que la gente gastara, a que la economía del imperio se reactivara. Así que eso es una cosa que él no haría seguro. Y luego lo que sí hizo fue una política de infraestructuras; construyó puentes, acueductos, calzadas, etc.

¿Qué virtudes y defectos de Trajano destacarías?

Trajano como todos tiene un anverso y un reverso. En sus virtudes yo destacaría por encima de todo su capacidad de predicar con el ejemplo; no exigía a un legionario algo que él mismo no fuera capaz de hacer, por ejemplo; si había que realizar una larga marcha de muchos kilómetros, él marchaba a pie y no a caballo; luchaba en primera línea de combate; cuando sus heridos necesitaban vendas entregaba su propia ropa, esto nos lo dice hasta Dion Casio; pero es que hay muchas más cosa que Trajano tenía como virtud, sobre todo sus cualidades como buen administrador. Pero es cierto, que además tenemos el reverso y en el reverso están sus defectos; no fue un hombre fiel, su matrimonio con Plotina fue una cuestión política, aunque fue razonablemente discreto en sus infidelidades. Pero quizá su mayor defecto, sin duda alguna, sería que bebía mucho. Ahora bien, dejó estipulado que si estaba bajo los efectos del licor de Baco, no se le hiciera caso.

¿Por qué eliges a Trajano para escribir esta trilogía?

Me lo pienso mucho antes de elegir un personaje, porque sé que voy a pasar muchos años con él. Trajano me admira, porque fue el emperador que llevó a Roma a su máxima extensión, a su máxima cota de poder, y se da la paradoja, la contradicción de que, sin embargo, apenas está novelado o llevado al cine. Y es algo que me hace rebelarme contra ello, más aún, cuando resulta que es un emperador nacido en Hispania, en Itálica. Así que intenté rescatar de la Historia a un personaje que merece la pena porque en esencia fue positivo para el mundo. Yo creo que en momentos complicados como los que vivimos hoy, podemos aprender de un personaje que fue honesto en todo lo que pudo consigo mismo y con la Historia.

¿Cuál es el perfil de tus lectores?

He descubierto que tengo lectores en una horquilla que va desde los diez hasta los noventa y tres años, eso es lo que tengo registrado. Entiendo que en mis novelas el público más juvenil encuentra grandes aventuras, grandes viajes, grandes batallas, y disfruta probablemente mucho de esa parte. Pero además otro tipo de lectores, digamos, más reflexivos pueden encontrar en mis novelas un paseo por la Historia, del que se puede aprender y en el que en algunas ocasiones se pueden incluso extraer lecciones de lo que pasó en aquel momento y que nos pueden hacer mejorar en nuestro momento presente.

Y creo que cada vez se van mezclando más en mis novelas estos dos aspectos: la intensidad y la épica de las batallas, con el dramatismo y el desarrollo psicológico de los grandes personajes históricos.

¿Cuál es para ti el proceso de creación de los personajes que aparecen en tus novelas?

Por un lado es la Historia la que te proporciona el marco de los grandes protagonistas históricos; si vas a hablar de Trajano tiene que ser él y su entorno familiar los que te van a dar los principales personajes del texto, pero luego en la parte de ficción que complementa y que acompaña a los estos personajes, lo que busco son historias que añadan intensidad dramática al relato. Por eso, es interesante buscar a personajes que se vean envueltos en grandes conflictos.

Roma es un escenario maravilloso para encontrar terribles conflictos. Un gladiador como Marcio que ya aparece en la primera parte de la trilogía, en Los asesinos del emperador, continúa en Circo Máximo y seguirá en la parte final, es un personaje que te permite enseñar, esas esquinas y esos lugares oscuros de Roma, desde las guerras hasta el anfiteatro Flavio. Otro protagonista interesante sería un joven auriga, uno de esos conductores que tenía que correr en esas increíbles carreras de cuadrigas en Roma.

¿Qué suponen para ti todas esas buenas críticas que recibes?

Las críticas positivas de los grandes medios de comunicación se complementan con las críticas que yo califico de íntimas, las que hacen directamente los lectores, en comentarios de la página web, Facebook, Twitter, etc. donde mucha gente me dice que, a lo mejor en un momento complicado de su vida, el poder pasear por Roma con mis novelas les ha valido para evadirse, por ejemplo de un situación igual algo comprometida que estuvieran viviendo en ese momento.

Todo lo que es crítica positiva siempre intento encauzarlo hacia un mayor deseo de escribir. Y la verdad es que se agradecen, porque en las novelas de 1.200 páginas hay momentos de zozobra creativa y releer estas críticas te ayudan a continuar.

¿Por qué crees que la novela histórica es un género en el que escasean los autores españoles?

Creo que esto es consustancial a la naturaleza de los españoles, que muchas veces caemos en la torpeza, y me incluyo también, de pensar que siempre lo extranjero es mejor; y no lo es necesariamente, ni mucho menos. Es cierto que hace quizá treinta años era complicado –con la gran excepción de Benito Pérez Galdós– pasear por nuestra Historia con novelas escritas por autores españoles. Sin embargo, hoy día, hay escritores en nuestro país que han novelado nuestra prehistoria, que están novelando nuestro mundo antiguo, Roma, la época visigoda, musulmana, cristiana, el Renacimiento, el Siglo de Oro. Podemos pasear ahora por toda nuestra historia de la mano de magníficas novelas escritas por magníficos escritores españoles.

 

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