Susanna Tamaro, a fondo

Susanna Tamaro

Por Maite Castillo

Con ocasión de la presentación de su última novela, Para siempre, la escritora italiana Susanna Tamaro se ha paseado por diferentes puntos de la geografía española y concedido entrevistas a los medios de comunicación nacionales más destacados.

En SL hemos seguido con interés ese periplo porque tanto la novela recién puesta a la venta como la biografía de su autora merecen una atención especial. No somos los únicos que pensamos así y prueba de ello son algunos de los titulares que han salido en la prensa al respecto.

“Susanna Tamaro: la eutanasia sería el fin de nuestra sociedad: ¡dejádnos morir en paz!”, tituló Inés Martín Rodrigo en el diario ABC al presentar a sus lectores la entrevista que hizo a la escritora. “Un éxito lleno de etiquetas”, destacó en El País Tomasso Kaoch; “Llevamos veinte años en crisis, desde que comenzó la ausencia de ética”, fue el titular que eligió Ana Aranda, de la Agencia EFE, para condensar su conversación con esta autora, sobrina de Italo Svevo, nacida (Trieste, 1957) en el seno de una familia anticlerical, que se sintió atea en una etapa de su vida, que indagó posteriormente en la filosofía zen y que acabó convirtiéndose al catolicismo.

Su conversión al catolicismo

En la última década del pasado siglo XX, Tamaro fue la autora más vendida en Italia gracias a la novela que la encumbró –Donde el corazón te lleve-, que ha sido traducida a más de 35 idiomas y superado los15 millones de copias.

Sus inicios en la literatura, sin embargo, fueron humildes. Según ha reconocido en innumerables ocasiones, lo último que se podía esperar de ella era que se dedicara a escribir, dado que nunca fue buena estudiante, que no le gustaba leer y que, finalmente, se puso a estudiar cinematografía en Roma porque deseaba vivir en la capital italiana. “Me puse a escribir porque no costaba nada; sólo hacía falta papel, lápiz y energía”, ha confesado repetidas veces.

Fue por aquella época, con poco más de 20 años, cuando Tamaro inició el camino hacia su conversión al catolicismo. Así lo afirmó en 1998 en un artículo publicado en la revista vaticana Tertium Millennium y titulado “Aceptación de un don”, en el que afirmaba que “echando la vista atrás, si hubo un momento preciso en el que sentí florecer en mí la presencia del Espíritu Santo, fue más o menos cuando tenía 23 años, al descubrir mi capacidad de escribir y comunicar. Nunca antes había pensado en tal posibilidad. De hecho en aquellos momentos mis intereses estaban enfocados en campos totalmente opuestos.”

Según relata en dicho artículo, ese descubrimiento la llevó a formularse numerosas preguntas. “¿Por qué yo? ¿Qué tengo que hacer con esto?”. La joven escritora había comenzado a plantearse seriamente que el camino que tenía que seguir era el de la literatura pero se debatía en la duda. “Sentía como si dos personas vivieran en mí: una, absolutamente segura de su incapacidad, y la otra, extrañamente segura de la importancia de lo que estaba haciendo”.

“¿Por qué, en un determinado momento, una persona descubre que tiene algo dentro de sí que la hace diferente a los demás? ¿Qué es eso, exactamente? ¿Qué sentido tiene en el desarrollo de una vida?”, seguía preguntándose Tamaro.

Tuvo que pasar algún tiempo, reconoce la escritora, para hallar respuestas a sus preguntas. Y fue al encontrarlas, algunos años más tarde, cuando se convirtió al catolicismo.

Donde el corazón te lleve

Durante algunos años, Tamaro compaginó su don para la literatura con su carrera cinematográfica pero no fue hasta 1989 cuando consiguió editar su primera novela, La cabeza en las nubes, con la que ganó un premio. Dos años después publicó un libro de relatos que llegó a ser traducido a varios idiomas y en 1992, otro, de literatura infantil que dio comienzo a una saga que se ha extendido a lo largo de los años.

Pero en 1994, la publicación de la novela Donde el corazón te lleve, marcó un hito en su vida.

El libro se centra en las reflexiones de Olga, anciana y enferma mujer que, temerosa de no ver ya nunca más a su querida nieta, que vive en Estados Unidos, comienza a escribirle una serie de cartas en las que relatarle los recuerdos de su vida. Pero lo que empieza siendo la reconstrucción de la historia de la familia se convierte en una auténtica confesión en la que la nonagenaria Olga describe de forma serena, sin disimulo alguno, la conducta, a menudo reprobable, de sus padres, de ella misma, de su hija y hasta de su nieta. Son cartas tristes y melancólicas pero no exentas de esperanza y de las que se desprende que, muy a menudo, el distanciamiento entre los seres queridos es fruto de palabras no pronunciadas, de conversaciones no mantenidas.

“Los muertos pesan, no tanto por la ausencia, como por todo aquello que entre ellos y nosotros no ha sido dicho.”

Son cartas, en resumen, dirigidas a un ser querido, en las que una anciana a punto de morir reflexiona sobre el amor, la tristeza, la enfermedad, los valores y prejuicios sociales que ella ha experimentado con dolor y alegría discretos, apenas percibidos por los demás.

La novela consiguió un inesperado y abrumador éxito de ventas en Italia y rápidamente en el resto del mundo pero no estuvo exenta de duras críticas, tanto literarias como ideológicas, centradas éstas últimas en el negativo mensaje de la obra hacia los herederos del mayo del 68.

Una carrera llena de éxitos y de polémicas

Ánima mundi  (1997), su siguiente novela, también logró conquistar un enorme éxito mundial entre el público y buena parte de la crítica. Pero, como sucedería a partir de entonces con el resto de su obra, suscitó igualmente comentarios feroces, no tanto literarios como ideológicos. “Sigue siendo anticomunista como en los tiempos de la Virgen peregrina”, escribió Oreste Pivetta sobre la autora en L’Unitá, histórico periódico de la izquierda italiana. En esta novela, densa y compleja, Tamaro analiza las inquietudes que han sacudido a Europa durante todo el siglo XX desestabilizando la sociedad y dañando a los que, por más jóvenes, son más débiles y vulnerables.

Tras publicar en 1998 la recopilación de artículos Querida Mathilda y un año más tarde el ensayo El misterio y lo desconocido (1999), Tamaro retornó al género de ficción con Respóndeme, que obtuvo nuevamente gran repercusión. La obra reúne tres narraciones cortas en las que se aprecian ciertas coincidencias temáticas referidas al maltrato físico y moral de los niños por parte de adultos egoístas y crueles y a la revelación de la experiencia religiosa en personas alejadas de la fe. Las críticas demoledoras desde determinados sectores no se hicieron esperar.

En un artículo titulado ”Prosa de abadesa”, el crítico literario Francisco Solano escribió en el diario El País: “Respóndeme agrupa tres relatos, por llamarlos de alguna manera, todos de una insidiosa beatitud y ñoñería, muy apropiados para feligreses cerúleos de misa diaria.”

Sin embargo, el gran público acogió con enorme interés la obra, que logró un gran éxito de ventas, al igual que Más fuego, más viento (2002), Fuera (2003) y Cada palabra es una semilla, recopilación de varios ensayos de la autora, que se publica en el año 2005.

Sin llegar a repetirse el inesperado y estrepitoso éxito de Donde el corazón te lleve, la publicación, en 2007, de Escucha mi voz, segunda parte de la novela que había catapultado a Tamaro a la fama, volvió a convertirse en un fenómeno editorial mundial y, aunque, como toda la obra de la autora, no se salvó de las habituales críticas furibundas también cosechó encendidos elogios, como el del escritor peruano Fernando Iwasaki, quien en el diario ABC de Sevilla publicó un artículo titulado “Susanna Tamaro: Una pesimista que quiere que todo salga bien”, en el que, entre otras cosas, decía: “¿Por qué pienso que Susanna Tamaro se ha convertido en aguafiestas de su propia obra? Porque en estos días más bien materialistas, ha reivindicado el papel de la trascendencia. Porque en estos tiempos más que propicios al hedonismo, ella ha preferido hablarnos de espiritualidad. Y porque en esta época en la que ser laico es sagrado, Susanna Tamaro ha tenido la valentía de proclamar la necesidad de ver, juzgar y actuar en clave de fe. Esa honradez intelectual le ha deparado el desprecio del establishment intelectual europeo…”

Luisito, una historia de amor y El gran árbol, un cuento para niños y adultos en el que la autora rinde homenaje a Juan Pablo II, han sido las dos últimas obras de Tamaro antes de publicar Para siempre, su última novela.

La mujer

Donde el corazón te lleve representó un enorme cambio en la vida de Susanna Tamaro. Así se lo confesó en 2007 a Ester Aguado, de la revista Woman: “Cuando mi libro se convirtió en un best seller, de la noche a la mañana me encontré con una enorme cantidad de dinero que, en realidad, no necesitaba, porque siempre había vivido con muy poco.”

La publicación añade: “Compró tres casas –una para ella en el campo, su sueño desde niña, otra para su madre y otra para su padre (ambos ya fallecidos)–, arregló un plan de pensiones y el resto, decidió emplearlo en algo útil: «Quiero tanto a mis cuatro sobrinos –hijos de sus dos hermanos, Stefano y Lorenzo–, que no pienso dejarles ni un euro cuando me muera. Es lo mejor que puedo hacer por ellos: salvarlos.»

Con esta actitud, a finales de 1999 Tamaro dio vida a una fundación que lleva su nombre y que, según explicó diez años después al periodista del diario El Mundo Álvaro Colomer, “pretende crear las circunstancias apropiadas para que la gente pueda explotar su talento, especialmente en el caso de las mujeres. Lo hacemos concediendo becas en Italia, microcréditos en Colombia, centros de educación sanitaria en India, etcétera.”

En apariencia, Susanna Tamaro es una mujer frágil, despreocupada por su aspecto –algo desaliñado y andrógino-, seria y poco sociable. Sin embargo, quienes la tratan con asiduidad la describen de forma bien distinta y aseguran que es fuerte y decidida –cinturón negro de karate-, que muestra un gran sentido del humor, que viste ropa de marca, adicta a las compras, fiel lectora de la Biblia y estupenda cocinera que comparte con sus amigos los suculentos platos que elabora.

Dada su relativamente amplia producción literaria, podría pensarse que Tamaro es inmune a los juicios tan negativos que recibe regularmente y que no se deja amedrentar por ellos. De hecho, tras las descarnadas críticas que tuvo que encajar por su novela Ánima Mundi, la escritora arremetió con dureza, en medios tan destacados como la emisora Radio Vaticana o el semanario Der Spiegel, el más importante de Alemania, contra «la mafia literaria» italiana, contra los «comunistas resentidos» y contra los «nostálgicos de otras épocas».

Sin embargo, Tamaro esperó dos años para volver a retomar la ficción porque, según confesó a la periodista Rosa María Echeverría en 2002, en una entrevista publicada en el diario español ABC:

“Después de la vergonzosa campaña de ataques, no solo a mi trabajo sino a mi vida personal, que siguió a la publicación de Ánima Mundi, la verdad es que se me quitaron las ganas de escribir. Era un libro sobre el perdón, sobre la comprensión y sobre la compasión y desencadenó (yo creo que precisamente por eso) una auténtica tempestad de odio y destrucción. La sensibilidad de un artista es algo extremadamente delicado y que, sin embargo, nadie tiene en cuenta. Insultos, amenazas y calumnias acaban por asesinar la creatividad. Debí luchar para lograr escribir de nuevo y sobre todo para publicarlo.”

Fenómeno de ventas ¿fenómeno literario?

Quienes leemos mucho pero no somos expertos en literatura nos enfrentamos con frecuencia un poco atónitos a estruendosas declaraciones de críticos que vituperan hasta el ensañamiento todo “best-seller”. Y los libros de Tamaro han sido a menudo juzgados con esa filosofía de quienes desprecian todo éxito comercial.

Hay, desde luego, reconocidos críticos que defienden a ultranza la calidad literaria del conjunto de la obra de la escritora italiana -que se caracteriza por un estilo sobrio, conciso y sin adornos, fluido, de fácil lectura y que, a la vez, lleva a la reflexión. Sin embargo, existe la opinión casi unánime de que gran parte del éxito de la autora se debe, sobre todo, a un fenómeno sociológico típico en los casos del “best seller”, que es, a fin de cuentas, una obra que consigue conectar con la sensibilidad de una gran parte de la sociedad.

Son millones los lectores de todo el mundo que han encontrado en las historias de Tamaro un cúmulo de sentimientos ligados a la ternura, al perdón, la esperanza y, por qué no decirlo, un acercamiento a Dios.

Dicho de otro modo, las historias de la autora han “tocado la fibra más sensible” de muchas personas, les han conmovido, les han llegado al alma.

En SL no queremos pronunciarnos al respecto sino dar a nuestros lectores algunas claves sobre la autora y su obra y animarles a leer sus títulos para que sean ellos quienes opinen según su propio criterio. La última novela de Tamaro, Para siempre, brinda esa oportunidad.

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3 Comentarios

  1. muy buen artículo, me ha interesado y entretenido

  2. Buenísimo artículo. Me ha encantado. Compraré “Donde el corazón te lleve”. Gracias.

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