El hijo mayor del segundo matrimonio del escritor inglés Robert Graves (1895-1985) narra en estas memorias la historia de la relación que mantuvo con su padre, muerto cuando él contaba 45 años.
El autor, cuya profesión de geólogo queda muy alejada de la literatura, ofrece una visión sencilla y familiar de la vida de los Graves en Deià, pequeño pueblo de Mallorca donde se asentaron desde 1946. No pretende convertir sus recuerdos en una obra de creación estética, sino completar la biografía de su padre con el punto de vista de uno de sus descendientes que más próximo se mantuvo a él. Los datos que aporta sobre la psicología de Robert Graves, y en especial sobre los últimos años de su vida, no revelan nada oculto, pero amplían ciertas perspectivas en lo que a su deterioro se refiere. El respeto filial impone en todo momento un tono discreto a la forma en que se alude a ciertos aspectos de la conducta del escritor. En esta obra se refleja cierta falta de respeto por la institución matrimonial. Las descripciones costumbristas y ambientales referidas a los años en que Mallorca pasó de ser un mundo rural aislado a un centro de turismo mundial son interesantes por su condición de testimonio directo y experimentado.
De a