Versión de la historia de Caperucita, muy distinta de la tradicional. Aquí el lobo es torpe, lento, malhablado y maloliente, y así la niña, nada más entrar en el bosque camino de casa de su abuela, por el oído y el olfato sabe dónde está y cómo esquivarlo. Para poner remedio a esta desventaja, el lobo decide ducharse a diario, perfumarse, ir al gimnasio y hacer un curso de buenos modales por correspondencia. La obra, escrita en tono humorístico, tiene un argumento original y divertido, una forma estilística tan sencilla como cuidada y unas ilustraciones de muy buena calidad, avaladas por la firma de Violeta Monreal.
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