Nueva novela romántica de Federico Moccia, ambientada en Roma, que relata la historia de Carolina, una adolescente alegre y vivaracha que vive en un entorno familiar rodeada de cariño, aunque no exento de conflictos. Pasa su vida entre las aventuras con sus amigos, la moto, la música y las clases en el instituto. Tras unos titubeantes y primeros escarceos amorosos, se enamora apasionadamente de un chico pero sus sentimientos contradictorios, propios de la edad, la llevan al primer desengaño.
Moccia reitera su fórmula de éxito. Un estilo agilísimo y entrecortado es el envoltorio formal del contenido: un argumento tópico, previsible y unos personajes que están constantemente en acción, un tanto superficiales cuyo mundo se compone de referencias al cine, a marcas de moda y a un estilo de vida frívolo pero que consigue conquistar la complicidad de un público poco lector y exigente. La estructura narrativa está formada por monólogos, a modo de diario, de la protagonista junto con una cadena de numerosos diálogos, ligeros y chispeantes. Esta novela introduce la temática del choque generacional padres-hijos con un tratamiento superficial, como todo el libro.El retrato de la adolescencia que presenta el autor, si bien en algunos detalles es verosímil y creíble, en general adolece de profundidad haciéndonos ver que en la juventud faltan un mínimo de reflexión y ciertos ideales e intereses que no sean el buscar pareja o el sexo. Un marcado sentimentalismo y un romanticismo que roza lo cursi lo impregna todo, quizá más que en libros anteriores. Hay comentarios soeces, continuas referencias al sexo y alguna secuencia explicita y detallada.
De a