En 1954 Gerald y Emma, un matrimonio cuáquero estadounidense, emigra a la ciudad tibetana de Shigahe. Allí intiman con unos vecinos del lugar, una familia con un hijo problemático. La tranquilidad cesa cuando los soldados maoistas detienen a Gerald y lo llevan a una cárcel donde es sometido a torturas. Mientras, su mujer da a luz a una niña y, a pesar de que es vigilada, se arriesga y gestiona la liberación de su esposo. Gerarld decide hacer una falsa confesión declarándose servidor de Mao y logra salir de la cárcel, aunque con bastantes secuelas físicas y psicológicas. Las respectivas creencias son la ayuda para superar las adversidades. La novela se cierra dos años después cuando el matrimonio reside en Connecticut.
La autora se apoya en hechos reales ya que trabaja con los supervivientes de la tortura y reeducación de Mao en el Tibet. En torno a estos datos construye una historia de ficción bien narrada, con sencillez, realismo y sin detenerse en detalles escabrosos. El relato a tres voces en primera persona resulta agil y muestra a unos personajes creíbles que muestran lo mejor de sí mismos: la fuerza de los lazos familiares, la valentía, la esperanza y una profunda religiosidad. A lo largo del argumento aletea la emotividad, el pacifismo, la espiritualidad tibetana y se pone de relieve la violencia de las ideologias totalitarias.
Jenne Peterson es psicológa en San Diego. Esta es su primera novela.
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