Estudio crítico acerca de las pasiones del alma humana, ambición, codicia, despotismo, avaricia, lujuria, etc., tal como aparecen reflejadas en pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento.
El autor analiza el contenido de fragmentos de muchos de los libros que como Reyes, Jueces, Génesis o Samuel, narran la historia del Pueblo de Israel; dedica también especial atención a los escritos de S. Pablo. La finalidad de este análisis no es hacer exégesis y sacar conclusiones ascéticas o morales, sino demostrar como el pecado del hombre, altera negativamente la relación de éste con Dios, con el prójimo y con la naturaleza. Su postura interpretativa corresponde a la fe evangelista que profesa y por tanto se plantea la justificación en los términos ya conocidos y condenados por el Concilio de Trento. En consecuencia, la doctrina católica sobre los sacramentos y la Gracia quedan totalmente omitidas. Aunque las divergencias con las enseñanzas católicas se centran en cuestiones doctrinales, también hay alguna alusión crítica a las enseñanzas de algún santo, al culto a las imágenes y a la actuación de algunos eclesiásticos.
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