Dos amigos, un inglés y un emigrante de Bangladesh, viven con sus familias en un suburbio del norte de Londres. Los destinos entrecruzados de estas dos familias dan pie a una trama con tonos de tragicomedia.
El tema principal de la novela es la emigración, la reconversión de las grandes ciudades occidentales en un crisol de etnias y culturas, con los consiguientes conflictos raciales y generacionales que genera y que la autora trata con ironía. El libro arranca con un suicidio frustrado que culmina con una situación casi esperpéntica, narrada con un gran sentido del humor, que prevalecerá a lo largo del texto. Los personajes se mueven entre dos mundos, entre la añoranza de su país de procedencia y el presente, buscando a veces desesperadamente su identidad. El ritmo es lento, ya que Smith incluye demasiados temas e introduce muchas tramas y subtramas con un elevado número de personajes, y dedica excesivas páginas a asuntos colaterales, como el autoerotismo de uno de los protagonistas o sus experiencias sexuales, narradas con brevedad pero con un lenguaje crudo.
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