Eduardo Punset, abogado y economista, escribe este libro, tan ajeno a su formación académica, con un solo mensaje: la supresión de la trascendencia y la espiritualidad en el ser humano. El libro utiliza los avances de la neurociencia para dar un salto hacia la negación del espíritu. El hecho de que las investigaciones neurocientíficas y neuropsicológicas hayan permitido localizar las áreas cerebrales y sus funciones: la emotividad, el dolor, la capacidad ejecutiva y de toma de decisiones, no implica que el ser humano sea sólo biología y química, como pretende el autor, que no es experto en la materia. Así, aparece en primer lugar un mensaje ideológico que se arropa posteriormente con unos resultados científicos que no prueban la veracidad del mensaje, pero que al autor le vienen muy bien. La neurociencia y neuropsicología no tienen nada que decir acerca de la espiritualidad humana, sino sólo sobre la funcionalidad cerebral, por lo que no cabe deducir de esos conocimientos que el espíritu, el alma, la creación, sean mitos inventados por el hombre.
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