Primera entrega de una serie de aventuras protagonizada por tres alumnas que cursan primero de secundaria en un colegio de un barrio elegante de Manhattan. Sophie, narradora y personaje principal, cree ver desde su clase un rostro de aspecto irreal en una ventana de la vecina iglesia. Acompañada de sus dos mejores amigas, se dirige a la iglesia y allí se encuentran las tres con una extravagante señora, que les propone la búsqueda de un antiguo y valioso anillo -el de Rocamadour- siguiendo unas pistas escritas en una tarjeta de felicitación. Con estilo desenfadado y abundantes diálogos rápidos e ingeniosos, el autor crea el necesario contexto de misterio para que las tres simpáticas e inteligentes amigas consigan ejercer plenamente sus dotes detectivescas. Además de entretenido, presenta un fondo educativo apoyado en la resolución de las pistas -que contienen verdaderos problemas matemáticos- y en las referencias a clásicos de la literatura, especialmente a Dickens. Pero esto requiere dedicar una especial atención que no motivará a todos los lectores. Es una lectura fresca y divertida dirigida a preadolescentes, con unos personajes atractivos y próximos.
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