Protagoniza esta novela una joven nicea del siglo XIII y con amplios conocimientos médicos que se traslada a Constantinopla haciéndose pasar por un eunuco para descubrir al verdadero asesino del emperador Bessarion, hecho del que se acusó a su hermano gemelo.
La autora ha escogido una época y localización que refleja subrayando su exotismo; el que la joven médico acabe por relacionarse con los nobles del país contribuye a la creación de este marco, dentro del cual la protagonista asiste a numerosos incidentes con los que intenta animar una acción más bien lenta y bastante reiterativa. Junto a la intriga aparecen numerosas referencias a los conflictos religiosos de la época que la autora trata con comedimiento formal pero denotando un claro desconocimiento en el plano doctrinal y prejuicios contra la religión católica.
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