El alquimista Nicolas Flamel ha encontrado y trasladado a París a los gemelos Sophie y Josh, que poseen el enorme poder de salvar o destruir el mundo. Mientras son perseguidos por los oscuros personajes Maquiavelo y John Dee, que quieren controlar este poder, la esposa de Flamel ha sido capturada y recluida en la prisión de Alcatraz.
Esta segunda entrega de la serie, sobre todo al principio, plantea dificultades al lector para encontrar el sentido a un relato que es clara continuación del primer libro y requiere haberlo leído. Si a esto se suma la gran cantidad de personajes, reales y ficticios, así como la combinación de mitos, leyendas y profecías que intervienen en la trama, hay que avanzar bastantes páginas para encontrar el hilo conductor. No obstante, consigue adquirir la suficiente consistencia narrativa, ritmo y acción para captar el interés. Ambientada en París en el momento actual, el autor, de la mano de los protagonistas, hace un recorrido por calles y lugares emblemáticos de la ciudad, y también por otros más siniestros, como las catacumbas. Es interesante el uso conjunto de personajes históricos convertidos en inmortales, como el matrimonio Flamel, Maquiavelo o Juana de Arco, con dioses, monstruos y vampiros, en unas batallas con armas y poderes mágicos en la línea de algunos videojuegos, aunque con poca violencia. Entretenido para los amantes de la fantasía.
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