Conjunto de breves ensayos, de temas literarios y estilísticos, que el autor publicó por separado en periódicos y revistas, y que aparecieron en forma de libro en 1926, sin que durante largo tiempo Borges permitiera su reedición.
Estos escritos juveniles, apasionados, directos, en los que la espontaneidad predomina sobre la ponderación, revelan a un autor inquieto que se afirma en el criollismo como foco cultural. Exalta a los escritores argentinos y al español de América, siente un especial interés por la literatura gauchesca y utiliza un lenguaje deliberadamente localista, con peculiaridades ortográficas que luego, en épocas posteriores, irá abandonando. Al margen de algunas afirmaciones demasiado rotundas en el terreno de la crítica, la obra, aun sin tener la densidad de los escritos de Borges en su madurez, es interesante para conocer el inicio de su trayectoria creativa y para el estudio del total de su producción dentro del conjunto del grupo de intelectuales argentinos de principios del siglo XX que se agruparon en torno a la revista "Proa".
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