El volumen contiene las crónicas de las cacerías de Miguel Delibes por los cotos de la Vieja Castilla, durante cinco años.
Con descripciones precisas y lenguaje directo, sencillo y expresivo, Delibes manifiesta con emoción y nostalgia sus impresiones, tras sesenta años de ejercicio cinegético. Narra detalles de las salidas realizadas entre octubre de 1986 y diciembre de 1991, para disparar a la perdiz silvestre y a otras especies de caza menor. Recrea jornadas en las que participan varios hijos y dos nietos, admirando en ellos "hazañas" vedadas ya para él. También dedica páginas emotivas a los perros, con sus flaquezas, etc. Con cierta nostalgia, Delibes constata su paulatina decadencia física, pero con más fuerza lamenta la "gradual desaparición de la naturaleza y su sustitución por unas tierras peinadas y acicaladas, cada día menos propicias a la ocultación y a la sorpresa".
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