El detective de la policía Harry Bosch, protagonista de otras obras del autor, se encarga esta vez de un caso especialmente difícil por sus complicaciones sociales y políticas: el asesinato en Los Ángeles de un abogado especialista en la defensa de los derechos civiles.
La acción se diversifica en varios frentes, siguiendo las pistas que se descubren a lo largo de la investigación, desde la sospecha de que el asesino fue un policía hasta dar con un caso de paidofilia. Estas actuaciones despiertan interés y se describen con pericia, en un conjunto sólido, coherente y dinámico. Quizá resultan excesivas las referencias a los problemas sociales y raciales de la ciudad, en la que la menor alteración del equilibrio provoca serios disturbios, que en ocasiones rompen el ritmo del relato. Aunque el trasfondo de los delitos es duro y sórdido, se expresa con moderación formal.
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