Un norteamericano de mediana edad tiene un aspecto físico que induce a creer que es judío. Por este motivo, pierde su empleo y sufre las hostilidades de sus vecinos, llegando a tomar conciencia de un problema que no le preocupaba y a identificarse con aquellos a cuya raza muchos creen que pertenece.
La obra, escrita a impulso de la persecución sufrida por los judíos en la Alemania nazi, pone de manifiesto lo absurdo de los prejuicios racistas y las injusticias a que dan lugar. Los personajes son prototipos de las actitudes mentales que encarnan. En esta obra se condena a quienes rechazan lo distinto sólo por el hecho de serlo. Esta postura encierra inseguridad y miedo, y por eso produce violencia y pervive como algo ancestral del subconsciente humano. La inexperiencia técnica del entonces joven Miller (n.1915) es evidente en la construcción formal del relato, pero el estilo, muy dialogado, es ágil, y la acción resulta fluida, aunque con alguna desigualdad de ritmo. A pesar de su carácter de denuncia vehemente y algo parcial, la obra es fácil de leer y plantea una problemática humana interesante.
La novela (1945) es el primero de los libros publicados por el autor.
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