Estudio de las grandes pinturas seculares de Goya, desde 1789 hasta 1816, interpretándolas en su contexto político, social y estético.
Comienza el autor con un breve resumen de la vida del artista desde su llegada a Madrid, para hacer a continuación algunas reflexiones sobre la historia de España de la época que estudia. Tomlinson describe el ambiente de las obras de Goya, y analiza algunas de ellas, comparándolas con obras de Velázquez. En su interesante y erudita exposición, pone de relieve que, como pintor de la corte, Goya fue testigo de una tradición sin precedentes y que "su mérito fue responder a los cambios y al mismo tiempo basarse en las tradiciones que confirmaban el estatus de cada protector". El autor, que no quiere llegar a ninguna conclusión, manifiesta, no obstante, que "el reconocimiento de que las obras de Goya contienen respuestas múltiples a cuestiones estéticas, políticas y sociales nos obliga a abandonar la imagen de un Goya naturalista o la de pintor satírico impetuoso".
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