La obra constituye un manual de buenos modales estructurado a través de anécdotas de la vida cotidiana de un matrimonio de clase media alta, residente en Madrid y de una edad localizable en la cincuentena. Marido y mujer han recibido desde la infancia unas sólidas lecciones de urbanidad, y por eso ven con desagrado la pérdida generalizada de las más elementales nociones de cortesía en la mayoría de los ámbitos de relación social. A lo largo de diez capítulos se analizan los momentos y situaciones en que más se manifiestan estas carencias, como son las invitaciones a bodas, los duelos y funerales, las conductas en la mesa, el trato en el mundo laboral, etc.
La autora (Bilbao, 1949) contrasta en cada capítulo las diferencias entre actualidad y pasado próximo en lo que a normas de civismo y buena educación se refiere, analizando las ventajas y desventajas de los cambios producidos. En algún caso sus críticas pueden parecer algo exageradas, incluso caricaturescas, y bastante subjetivas, pero en términos generales lo que señala como flagrantes faltas de educación o groserías evidentes lo son, objetivamente consideradas. Escrita con estilo sencillo, de factura periodística, la obra, al margen de algunos prejuicios de poco relieve, está bien orientada en tanto que subraya que la corrección en el actuar y en la propia apariencia facilita la convivencia, tanto en la esfera privada, familiar y amistosa como en el entorno público, y fomenta el respeto hacia los demás.
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