En la primera mitad del siglo XIII una dama, condesa de Haro, cuatro veces viuda sin haber consumado ningún matrimonio, intenta encontrar un quinto marido, mientras el rey Alfonso VIII de Castilla desea recluirla en el monasterio de las Huelgas de Burgos. Las aventuras de esta mujer, con quien nadie quiere casarse por temor supersticioso a morir el día de la boda, dan lugar a una novela que recrea el medievo castellano y trata problemas intemporales propios de la condición femenina.
La obra refleja, con irónico realismo, las dificultades de ser mujer en un mundo donde predominan concepciones sociales masculinas, incluso si se trata de alguien nacido en una situación privilegiada. Sobre este planteamiento, que impregna la acción sin polarizarla en exceso, se desarrolla una trama novelística ingeniosa donde los hechos históricos reales se transforman, sin alterar su veracidad sustancial, por vía de la fantasía, en un relato caballeresco y legendario. La autora combina costumbrismo, historia y ficción de modo hábil, en forma de crónica sin apenas diálogo, con un tono expositivo ágil, sencillo e impregnado de humor y un léxico con cierto sabor arcaico , aunque sin pretensiones de reconstrucción filológica.
La represión de la herejía cátara y la batalla de las Navas de Tolosa (1212) dan lugar a referencias irónicas sobre la mezcla de lo divino y lo humano en el cristianismo medieval, pero como un error atribuible a las circunstancias de la época, no al cristianismo en sí. De igual modo se tratan las desigualdades sociales extremas y la discriminación por razón de sexo, que las mujeres suplen con astucia e inteligencia.
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