Eddylein, hijo de madre soltera, fruto de la casualidad de una noche, vive con aquélla y sus abuelos maternos en la casa que posee la familia en Berlín. Sin saber prácticamente nada de su padre, con una madre de débil voluntad, un abuelo introvertido y una abuela autoritaria, lo único que sabe cierto es que posee un parecido asombroso con su tío-abuelo Adam desaparecido durante la huída de Berlín por la persecución a los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Con una infancia y una juventud un tanto ajetreada, Eddylein regresará a la casa familiar tras la muerte de su abuela con la esperanza de encontrar algo que pueda dar explicación a su existencia. Entrará en la buhardilla que de niño le estaba vetada y allí se enfrentará con lo que vendrá a ser la herencia de Adam.
La autora, aunque sin ser del todo original (la temática recuerda a "Vida de un desconocido" de Andreï Makine, también en la forma), ha sido capaz de contar una historia llena de ternura, amistad, solidaridad y lealtad, situada en un mundo y un tiempo donde la crueldad, las actitudes miserables y la mentira, eran las formas habituales de comportarse. Una novela sin demasiadas pretensiones literarias, ágil de leer por la abundancia de diálogos, amena por su lenguaje sencillo, no necesita de expresiones sórdidas para colocar al lector en las terribles situaciones que se exponen. El amor será el hilo conductor de toda la novela como entrega total de uno mismo, llevando en ocasiones a las más sorprendentes locuras.
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