En Turín, en cuya catedral se custodia la reliquia del sudario de Cristo, una hermandad de cristianos de Edesa (Turquía) trata de recuperar la Sábana Santa, que los discípulos de Cristo habrían llevado primeramente a dicha ciudad.Los miembros de la Orden del Temple, que pervive en secreto al paso de los siglos, combaten los planes de estos orientales fanáticos de sus tradiciones, mientras un grupo de policías turineses trata de averiguar por qué su iglesia mayor sufre frecuentes incendios y toda clase de accidentes, al parecer fortuitos.
La autora (Madrid, 1953), veterana periodista, se inicia en el terreno de la novela con un típico bestseller que explota la curiosidad, un tanto morbosa, que despiertan en el gran público las intrigas relacionadas con la Iglesia Católica. Además de los supuestos templarios, intervienen, en el desarrollo argumental, cardenales y otros distinguidos sacerdotes, para hacer más sugestiva y misteriosa tanto la ambientación como la atmósfera novelística. Aparte de estos recursos, claramente comerciales, la obra tiene poco más que ofrecer: la trama es muy inconsistente, a las situaciones les falta verosimilitud, los personajes rezuman tópicos en los rasgos de sus perfiles físicos y psicológicos, y el estilo demuestra descuidos expresivos y las incorrecciones gramaticales que caracterizan habitualmente la redacción periodística. En definitiva, la obra carece de interés estético y su contenido sólo entretiene de un modo muy superficial. Presenta a la jerarquía católica como una estructura de poder material, económico y político y despojada de cualquier dimensión espiritual, y también encierra algún error doctrinal.
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