El protagonista de esta novela se enfrenta, a los dieciséis años, a una situación familiar que le desborda. Hijo mayor de un miembro del gobierno de una Comunidad Autónoma española, se siente desconcertado al saber que su padre es acusado de corrupción por el cobro de comisiones ilegales. Primero se niega a salir de casa por vergüenza y después, ante la sospecha de que haya algo de cierto en la acusación, se refugia en la de un primo suyo, negándose a hablar con sus padres.
La obra plantea una situación psicológica muy tensa y difícil tratada con realismo y de modo verosímil, de acuerdo con la edad del protagonista. Sin embargo, el desarrollo argumental pone de manifiesto la falta de recursos interiores con que cuentan los miembros de la familia para sobrellevar el dilema ante el que se encuentran. El argumento es actual, se desarrolla de modo ágil y el estilo refleja en términos aceptables la forma de expresarse de los adolescentes. Quizás a la historia le falte un punto de elaboración que vaya más allá del esbozo de unos acontecimientos. Tras la huida, el silencio, el alcohol y la relación con una chica desconocida, el protagonista aborda, con cierto conformismo, la postura del perdón.
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