Gwenni, una niña galesa de once años, soñadora, con una imaginación desbordante con la que consigue que todos los objetos que la rodean cobren vida, tiene el persistente deseo de volar para poder contemplar y descubrir la verdad de todas las cosas desde las alturas. Esto junto con su afición por los libros policiacos y el querer llegar a ser detective marcará su actuar ante una realidad que todavía ve con ojos de niña, pero que se le empieza a mostrar con los misterios y secretos de los adultos. La extraña desaparición de su vecino Ifan Evans, y la enfermiza reacción de su madre ante este hecho darán lugar a una sucesión de acontecimientos que alterará la vida de todo el pueblo y la estabilidad familiar que hasta entonces Gwenni había conocido.
La autora ha conseguido dar al personaje de la niña credibilidad con un estilo de lenguaje perfectamente adecuado. El hecho de confluir en Gwenni los papeles de protagonista y narrador logra que el lector esté pendiente de lo que le cuenta mirando las cosas tal como ella las ve, analizando los acontecimientos sin doblez, sin malicia, fruto de una inocencia infantil que todavía no ha conseguido abandonar.
Los misterios que se van sucediendo y que no terminan de desvelarse del todo atrapan a lo largo de la novela captando constantemente la atención. La actuación de los distintos personajes es correcta, y en algún caso ejemplar como la serenidad del padre de Gwenni siempre dispuesto al perdón.
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