Novela histórica en torno a la figura de San Lucas evangelista. La autora describe su infancia en Siria, hijo de libertos griegos al servicio de un tribuno romano, y su juventud y madurez, estudiando y ejerciendo la medicina en los centros de esplendor cultural de la época, en el reinado de Tiberio. Termina con el encuentro de Lucas con la Virgen.
Es un relato sencillo, con una ambientación de época muy cuidada, pero convencional, y una trama que se apoya, sobre todo, en recursos sentimentales. La autora maneja con acierto gran número de personajes para conseguir una acción variada, cambiante y amena, sin que, a lo largo de su desarrollo, llegue a perder interés y viveza. Al margen de la realidad histórica, a la que no trata de sujetarse más que en líneas generales, la obra constituye una curiosa reconstrucción de lo que pudo ser la vida del evangelista y, a la vez, como novela, su lectura es fluida y amable, por su tono sencillo, sin excesivas complicaciones de fondo, así como por su estilo, fácil y asequible.
La autora se atiene al espíritu de la Revelación cristiana cuando hace intervenir en su relato a personajes sagrados. Aunque se inserten también algunos pasajes procedentes de los evangelios apócrifos, en el aspecto de la verdad cristiana la obra no presenta reparos. En el plano humano, la historia discurre en forma limpia, exaltando la honestidad, rectitud y demás virtudes. Se describe una bacanal romana aunque es un pasaje absolutamente secundario y de breve duración.
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