En 1990, un inspector jefe del Departamento de Homicidios de Shanghai investiga la muerte de una mujer joven cuyo cadáver ha aparecido en las afueras de la ciudad y que resulta ser una "trabajadora modelo de rango nacional" y miembro del Partido Comunista chino. Este hecho da carácter político al caso, que se acentúa cuando las pesquisas apuntan al hijo de un Cuadro Superior del Partido en Beijing, y el protagonista es objeto de fuertes presiones para que abandone la investigación.
El autor, nacido en Shanghai en 1953 y residente en Estados Unidos, combina elementos temáticos, técnicos y estilísticos propios de la novela negra norteamericana con un fondo de crítica políticosocial muy dura referida a su país de origen. La corrupción de los dirigentes comunistas, propia de un sistema dictatorial, se alía con la apertura al capitalismo para enriquecer a miembros de los sectores privilegiados y empobrecer al pueblo, a quien se amenaza para que no proteste ante las injusticias que sufre. Escrita en tono directo y ágil, la novela interesa más por su contenido que por su trama policíaca, bastante convencional, y por el estilo sencillo. La sujeción a fórmulas de cortesía chinas y al háto de no plantear preguntas directas o abordar frontalmente el meollo de las conversaciones influye de modo decisivo en la extensión del texto, excesiva según criterios occidentales. El móvil del crimen, el chantaje que la víctima hacía a su amante, quien por su rango se negaba a divorciarse y casarse con ella, implica la descripción en términos muy crudos de unas fotos pornográficas que la heroína roja amenazaba con divulgar.
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