El laureado escritor mexicano hace en Personas unos retratos de escritores, políticos y periodistas como André Malraux, Neruda, Arthur Miller, Sunsan Sontag, María Zambrano e incluso Jesús de Polanco. Carlos Fuentes es elogioso en los rasgos que describe: conoce más o menos estrechamente a ese personaje y su coyuntura política, social y laboral y le alaba haciendo un panegírico en el que solo hay luces y ninguna sombra.
Aunque Fuentes nos avisa de que tiene amistad con cada uno de los personajes, a veces, lo que les une es una conversación; sea en una entrevista, en una reunión con otros periodistas o por efectivamente por motivos de amistad. De ahí que sus retratos son más del personaje que del ser humano. Pueden interesar al lector en la medida en que quiera conocer el pensamiento tanto de Fuentes como de sus Personas retratadas. De este modo leemos un retrato de Polanco -conocido por el público español- como un hombre que ha combatido la arbitrariedad, el insulto, la difamación y alguien en quien celebrar la libertad y la democracia. De Sontag, Fuentes admira su oposición a Bush, que también aparece muy nombrado en su retrato de Schlesinger. Con Buñuel, saca a colación a Dalí y a muchos cineastas como Riefensthal. Carlos Fuentes tiene una vasta cultura y conocimientos históricos que entreteje en cada retrato, de modo que, junto a cada persona, aparece el contexto histórico y social y su constelación de relaciones, de obras escritas, de viajes y amigos famosos.
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