Tres relatos breves sobre tres personajes algo desgraciados en la España de posguerra. El pobre es un mendigo cojo que falsifica participaciones de lotería hasta que le descubren cuando le cae el "gordo". El paralítico es un señor mayor al que le compran una silla de ruedas con motor, lo que despierta en un amigo anciano tal envidia que envenena a su familia porque no le permite tener él también su silla, para equipararse con su amigo. El muerto es el cadáver de un sacerdote que se muere durante unos ejercicios espirituales y al que intentan trasladar a donde quieran hacerse cargo de él, pero nadie quiere recibir a un muerto, por los problemas y gastos que eso conlleva. Los relatos son muy expresivos y visuales, llenos de humor negro, y se ceban en los defectos "nacionales", como la envidia, la picaresca y el desentenderse de las propias obligaciones. La España castiza de los años cuarenta aparece muy bien retratada y cada personaje está perfectamente caracterizado. Se podría decir que son lo contrario de las novelas ejemplares, y que pretenden divertir a costa de retratar las triquiñuelas de los personajes para salirse con la suya. Los relatos se apoyan en los diálogos, jugosos y ágiles, llenos de expresividad.
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