Algunos cuentos comienzan de un modo intrascendente, relatando un suceso anodino para, casi repentinamente o de modo gradual, enredar una trama entre hombre y mujer. El argumento se desarrolla en un ambiente cotidiano, los sucesos son nimios pero están cargados de simbolismo y las relaciones personales, también normales, aparecen sobrecargadas de importancia y dramatismo. La forma de expresar con objetividad las complicaciones de los sentimientos, las relaciones que sugieren enamoramiento, engaño, homosexualidad provocan un cierto efecto desasosegante y morboso, cargado de presentimientos. La actual cultura occidental está asumida en estos relatos; así, se ve mal la infidelidad conyugal, pero se da. El modo de autoculparse y de involucrar a los demás como causa de una desgracia se une a un modo de entender el destino y los significados de palabras y acciones, inquietante.
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