Un guerrillero italiano antifascista durante la segunda guerra mundial, apodado Tristano, cuyas aventuras inspiraron un libro a un joven escritor, muchos años después, a punto de morir, evoca su verdadera vida, narrando al escritor lo que éste no sabía sobre él, lo que no aparece en su obra o bien lo hace de modo inexacto.
La acción transcurre como un larguísimo monólogo dividido en jornadas, en las que el protagonista recuerda, sueña y reflexiona, todo a la vez, en un desorden impuesto a su mente por las dosis de morfina que recibe para paliar sus dolores. Entre la alucinación y la memoria real, la figura de este personaje aparece ensalzada como un héroe cansado, abatido, pero no vencido ni desilusionado de su lucha por lo que cree justo, ni arrepentido de haber matado en defensa de sus convicciones.Las mujeres amadas, o al menos carnalmente conocidas, y los enemigos fogueados centran esta crónica, balance existencial lleno de certezas antiguas e interrogantes presentes. El autor domina el lenguaje y la técnica capaz de estructurar el deshilvanado discurso de un agonizante, más retórico que profundo. Pero tras este despliegue de recursos, capaz de hallar múltiples matices al desencanto, a la frustración, al hastío, queda un fondo más bien pobre de dimensión humana. Tras el sexo, la ideología y el riesgo se aprecia un horizonte espiritual muy bajo, ajeno a la esperanza y hecho de críticas y decepciones por todo balance. Tabucchi puede impresionar al lector con sus abundantes medios de expresión, pero su lectura no es fácil ni amena, ni sus pensamientos dejan huellas consistentes.
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