Un niño cuenta la historia de su familia, radicada en tierra vasca: el recuerdo de su abuelo, prestigioso ebanista, dos tías que trabajan como modistas, la grave enfermedad de su padre, un tío aficionado al rugby, su primo. La acción se desarrolla así como un entramado costumbrista colectivo que sostiene un complejo mundo de afectos, deseos, aspiraciones y sueños individuales.
En su tercera novela, el autor, nacido en Algorta en 1973, narra una historia coral simplificada y esquematizada por la mirada ingenua, aunque también curiosa, de un niño, hijo único, de mente observadora y perspicaz, muy habituado a vivir entre adultos. La obra, bastante breve, no profundiza apenas en los personajes, muy numerosos en proporción al número de páginas, sino que se limita a contar ciertos hechos de su vida tal como los entiende la mente infantil del narrador. Los distintos planos argumentales, divididos por generaciones y coincidentes geográficamente, están tratados de modo bien cohesionado, desde una perspectiva ingeniosa que combina realismo descriptivo con surrealismo de fondo, referido a conductas pintorescas y ajenas a la lógica. El estilo, ágil y correcto, cuida que los registros lingüísticos atribuidos a cada personaje sean los apropiados a su edad, situación, etc., aunque todos ellos tiendan a expresarse de modo peculiar y con bastante sobriedad. Amable, a veces francamente divertida y otras de contenida tristeza, esta novela se lee con interés y facilidad, pero deja la impresión de que el planteamiento argumental daría margen para mayores expectativas novelísticas, con una elaboración más pensada y trabajada.
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