“La bibliotecaria de Auschwitz”, novela ganadora del II Premio Troa “Libros con valores”

- Se merece el premio (José Luis Olaizola)

- Una novela que todo el mundo debería leer (Lorenzo Silva)

- De una enorme intensidad, especialmente al final (Mª Pilar de Queralt)

- Muy bien documentada y emocionante (Luis Alberto de Cuenca)

- Una lección de coraje, de esperanza y de amor a los libros (Maite Castillo)

“¡Si no luchas por la victoria, no llores después por la derrota!” (La bibliotecaria de Auschwitz)

Cuando desde la Fundación Troa comunicamos telefónicamente a Antonio G. Iturbe que su novela La bibliotecaria de Auschwitz había ganado la segunda edición de nuestro premio “Libros con valores” nos pareció que se quedaba casi sin habla, que no terminaba de creerlo. Tanto su sorpresa como su agradecimiento eran sinceros: gracias a Troa y gracias a los miembros del jurado.

“Agradecido por haber seleccionado mi novela, claro. Pero, sobre todo, sorprendido y agradecido por poner en marcha un premio que no se da a los amigos o a quien pueda convenir. Algo que en este país es tan raro como un perro verde o un elefante con cinco patas. En fin, un gesto como éste a uno le devuelve la esperanza y las ganas de seguir adelante”.

Fallo unánime

La bibliotecaria de Auschwitz, del escritor aragonés, aunque afincado en Barcelona, Antonio G. Iturbe, ha sido la ganadora de la II edición del premio Libros con valores, otorgado por la Fundación Troa y dotado con 15.000 euros.

Así lo decidió por unanimidad el jurado, integrado por José Luis Olaiozola, quien con su novela La niña del arrozal obtuvo el mismo premio el año pasado; Lorenzo Silva, premio Planeta 2012 con La marca del meridiano; Mª Pilar de Queralt, historiador y escritora; Luis Alberto de Cuenca, filólogo, poeta e investigador, y Maite Castillo, directora de la Fundación Troa.

“He buscado hacer un libro esperanzador. El contacto con Dita me dio a entender que hay que ser valiente, tener sentido del humor, ponerle una sonrisa a las adversidades”. (Antonio G. Iturbe)

Salvo Luis Alberto de Cuenca, quien no pudo estar presente pero emitió su valoración mediante correo electrónico, los miembros del jurado se reunieron el pasado 8 de abril para deliberar y emitir su veredicto sobre las cinco novelas que habían resultado finalistas de la segunda edición del premio Troa “Libros con valores”: 1212. Las Navas, de Francisco Rivas; El árbol del paraíso, de José Joaquín Iriarte; El enigma del esclavo, de Juan Ivars (favorita del público), La bibliotecaria de Auschwitz, de Antonio G. Iturbe y La venganza del asesino par, de Reyes Calderón.

Hubo elogios para todos los finalistas y también para otras novelas con méritos suficientes para haber optado al premio, lo que demuestra que en España tenemos la suerte de contar con novelistas -jóvenes y veteranos- muy capaces de ayudarnos a salir de la crisis –no solo económica e institucional, sino también de valores- que padecemos.

Pero el fallo fue unánime a favor de La bibliotecaria de Auschwitz. ¿Por qué? Porque la novela -acordaron los miembros del jurado- se ajusta perfectamente a las bases del premio: está muy bien escrita y documentada, invita a reflexionar, es un homenaje a los libros, una lección de superación y la prueba de que la esperanza siempre ha de estar presente en nuestras vidas.

El propio Iturbe, en una entrevista concedida a un diario pocas semanas después de la aparición de su novela, afirmaba: He buscado hacer un libro esperanzador. El contacto con Dita me dio a entender que hay que ser valiente, tener sentido del humor, ponerle una sonrisa a las adversidades.

La novela es una historia de dolor y lucha que resulta dura, emociona y puede hacer llorar, además de tener gran valor literario y estar muy bien documentada.

La bibliotecaria de Auschwitz no es, en absoluto, una novela de evasión pero todo avezado lector que se precie de serlo, debería leerla.

La trama

Tiene catorce años y la vida por estrenar, todo por hacer. Nada ha podido siquiera comenzar. Le vienen a la cabeza esas palabras que su madre lleva años repitiendo machaconamente cuando ella se lamenta de su suerte: «Es la guerra, Edita…, es la guerra.»

Jugándose la vida, una niña de 14 años creó una biblioteca clandestina en el barracón 31 de un campo de concentración. Y aún vive para contarlo. Antonio Iturbe relata en La bibliotecaria de Auschwitz la espeluznante, valerosa, dramática y sorprendente historia de la joven Dita y de algunas de las personas que la acompañaron.

Polonia, enero de 1944. Hay anuncio de inspección en el barracón número 31 del campo de exterminio. Los grupos de prisioneros judíos están canturreando en pie, a la espera de que lleguen los guardias de las SS.

Hay miedo entre los prisioneros: los SS son tan brutales como taimados y quisquillosos. Los prisioneros deben guardar formación. Los nazis hacen preguntas a los niños para sonsacarles información valiéndose de su ingenuidad. Y por pequeña que sea, toda infracción se castiga con la muerte. En el barracón 31, Dita Adlerova, de 14 años, delgada y con el cabello castaño cortado en media melena, lleva unos libros escondidos en unos bolsillos interiores de su vestido. Su posesión está terminantemente prohibida. Los nazis creen que los libros son peligrosos e incitan a la subversión. Los SS contemplan el lugar y ladran una de sus palabras preferidas: «Achtung!». Se hace el silencio. Solo se escucha entonces con nitidez que un último alemán entra en el barracón silbando la Quinta sinfonía de Beethoven. Es un hombre que pone nervioso incluso a sus propios compatriotas: Josef Pepi Mengele, alias el Doctor Muerte.

En el centro del grupo de niñas, Dita se estremece, aprieta los brazos contra su cuerpo y nota el crujido de los libros contra las costillas. Si se los encuentran, es el fin.

Fredy Hirsch, el prisionero nombrado jefe de barracón, da un paso al frente, a las órdenes de los SS, que emprenden el registro de paredes, suelos y objetos. Son metódicos. El desorden los saca de sus casillas: no se andan con contemplaciones si alguien hace algún ruido.

Así empieza la novela escrita por Iturbe sobre el horror nazi -basada en hechos reales-, que cuenta la vida de Dita, una valiente niña checa que en 1944 es deportada junto a sus padres al campo de exterminio de Auschwitz. Allí, con la ayuda de un profesor, mantiene casi en la clandestinidad una pequeña escuela y una biblioteca con tan solo ocho libros que ayudan a sobrevivir a los deportados ante la tremenda situación de indignidad humana, hambre y crueldad que están atravesando.

Junto a la trama central se entrecruzan otras breves historias, la mayoría trágicas, alguna de tipo sentimental. Dita ve morir a su padre y a muchos de sus compañeros, pero no se arredra y logra volver a su país con dieciséis años donde poco después sufrirá la dominación soviética.

Y no vamos a desvelar más. Confiamos en que nuestros lectores la terminen.

Libros con valores

No vamos a negar que La bibliotecaria de Auschwitz es un libro duro en el que no se ahorran detalles crudos de todo tipo. Pero a la vez, la novela destaca los gestos de ternura, humanidad, lealtad, superación y hasta heroísmo que podemos brindar desinteresadamente los seres humanos incluso en las circunstancias más dramáticas. Sin olvidar el homenaje a la literatura, a la educación y a la cultura que Iturbe rinde valiéndose de la figura de esta pequeña/gran bibliotecaria.

A estos valores hay que añadirle el estético. Iturbe, coincidieron los miembros del jurado, ha sabido aprovechar una historia basada en un hecho real -sobre la que se ha documentado a fondo- para crear un relato que engancha y atrae, con algunos momentos de gran fuerza y brillantez, especialmente en sus últimos capítulos.

Como en esta tierra nada hay perfecto, siempre habrá quien pueda encontrar objeciones. Y seguro que el propio Iturbe se las reconoce a su novela. Pero, imperfecciones aparte, se trata de una novela que, como dijo Lorenzo Silva y reconocieron los restantes miembros del jurado, enriquecerá a quien la lea y le inducirá a la reflexión.

Novelas finalistas

Aunque el fallo a favor de La bibliotecaria de Auschwitz fue unánime, hubo encendidos elogios a las novelas finalistas, con especial mención a 1212. Las Navas, del joven escritor Francisco Rivas, de la que todos los miembros del jurado destacaron la enorme labor de documentación, hasta el punto de conseguir ofrecer al lector -con el recurso a personajes verdaderos y ficticios, episodios reales e imaginarios- una acertada versión literaria de uno de los grandes episodios de los ocho siglos de historia de la Reconquista española.

Sobre El enigma del esclavo, de Juan Ivars – novela más valorada por el público- , se destacó no solo la documentación sino la ambientación. Y también su estilo sencillo y claro. Una novela, según los miembros del jurado, muy interesante para quienes se interesen por esos primeros momentos de la historia del cristianismo.

Y todos los miembros del jurado coincidieron en valorar muy positivamente la novela El árbol del paraíso, de José Joaquín Iriarte, muy recomendable para todos los públicos pero especialmente para los más jóvenes. “Muy tierna”, dijo Mª Pilar de Queralt.

En cuanto a La venganza del asesino par, de Reyes Calderón, también fue unánime el jurado al subrayar que se trata de una novela bien escrita, entretenida y que engancha, a la par que no está exenta de valores, pese a estar ambientada en el mundo criminal.

Otras novelas candidatas

Aquella edad inolvidable, de Ramiro Pinilla; El bufete, de Borja Martínez-Echevarría; El héroe del Caribe, de J. Pérez Foncea; La reina de las lavanderas, de Carmen Gallardo, o Mientras duermen los murciélagos, del ya fallecido Emilio Aragón, fueron dignas candidatas aunque no llegaron a finalistas.

En cualquier caso, les recomendamos que se interesen por ellas y vean las respectivas reseñas que están a disposición de todo el público en www.troa.es.

Afortunadamente para los lectores, pues demuestra la gran literatura que tenemos en nuestro país, la lista podría haber sido más extensa pero las bases del premio limitan su número a diez.

¡Enhorabuena, Toni! Enhorabuena a todos los finalistas y candidatos. Enhorabuena a todos los lectores.

Maite Castillo, J.L. Olaizola, Mª Pilar Queralt y Lorenzo Silva

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Dejar una respuesta

Please note: comment moderation is enabled and may delay your comment. There is no need to resubmit your comment.


+ 9 = 17