Onesimo
El Penúltimo Regate
«Un gol así no era solo un gol. Era la certeza de que, aunque estés exhausto, aunque lleves con uno menos casi una hora, aunque el marcador diga 1-0 y la prórroga esté ya escrita en el aire, a veces basta con un pase de un amigo y un toque limpio para que toda una grada se levante, te quiera para siempre y te deje ir con la dignidad de quien cumplió. Onésimo Sánchez, el que pon...
«Un gol así no era solo un gol. Era la certeza de que, aunque estés exhausto, aunque lleves con uno menos casi una hora, aunque el marcador diga 1-0 y la prórroga esté ya escrita en el aire, a veces basta con un pase de un amigo y un toque limpio para que toda una grada se levante, te quiera para siempre y te deje ir con la dignidad de quien cumplió. Onésimo Sánchez, el que ponía el pie con delicadeza y el corazón con ruido, empezaba a entender que su historia no se contaría en estadios de mármol, sino en esas tardes de barro y cariño donde el fútbol, de verdad, se parece a la vida».
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