Selección Literaria 65 - page 41

E
s cierto que el videojuego hace
tiempo que forma parte del ocio infantil y
juvenil, pero también lo es que la cantidad de
ofertas nos impide a los padres dominar el
mercado y acertar siempre con lo mejor para
nuestros hijos.
Lo mismo que hacemos con los libros
o las películas, es fundamental conocer
cuáles son sus títulos favoritos y a qué
dedican su tiempo de juego. No basta con
conocer la calificación PEGI que acompaña a
cada juego porque, aunque puede ser una
ayuda, no es válida para todos los títulos. El
videojuego, como tantas otras actividades
que influyen en la educación y el desarrollo
de los menores, es un producto que no se
debe consumir "caducado" ni en exceso.
Apuntamos algunos consejos de utilidad:
1.– El secreto (a voces) es
programar un
horario
: se juega cuando se ha previsto y el
tiempo proporcionado. Evitar las mañanas y
las noches, en especial el tiempo antes de
irse a dormir. Ser flexibles según las
circunstancias: nos ha fallado un plan,
cambiar una película por una partida en la
Wii, proponer un día para hacer una
competición en familia, etc. Es importante
aprovechar el juego para motivarles en otras
cosas: compartir, aprender, enseñar, ayudar,
etc.
2.- Según la edad, entre treinta minutos y
una hora seguida jugando en solitario puede
ser lo apropiado. Se aconseja
no superar las
tres horas semanales
en ningún caso.
Debemos, sin embargo, tener en cuenta la
temática del juego y no dejar al niño a mitad
partida o a punto de superar un nivel.
Podemos calcular el rato por el tipo de
particiones que ofrezca cada título. Es decir,
si es un juego de carreras, establezcamos el
número; si es un plataformas en el que hay
que ir superando niveles, pongamos una
meta; si es un partido de fútbol, establezca-
mos el número de enfrentamientos, etc.
Ayuda poner alarmas, establecer turnos o
planificar la actividad que vendrá después.
3.- A veces desconocemos el contenido o
alcance de algunos títulos que han llegado a
casa pirateados, prestados o que, simple-
mente, no han pasado por nuestras manos.
De esta forma, habrá que
buscar informa-
ción sobre el juego
en los diferentes canales
de confianza que tengamos. Como es lógico,
no es lo mismo resolver puzles junto al
profesor Layton que fusionarse con Ezio
Auditore, el líder de la orden de asesinos de
Ubisoft.
4.- Hay otros aspectos determinantes
evidentes: las ventajas que ofrecen las
consolas de sobremesa en detrimento de las
portátiles. Estas últimas aíslan más que la
primeras y, como las podemos llevar a
cualquier lado, también se convierten en una
opción casi permanente que deberíamos
evitar. Idéntico problema surge con los
juegos en el móvil. Por tanto,
primar los
juegos en grupo y
poner
las consolas de
sobremesa
en lugares comunes de la casa.
5.- Otros riesgos a los que hay que poner
barreras son: la competición online y los
micropagos. Vigilar las amistades digitales y
restringir los accesos a la red
forma parte
de la seguridad de los menores y la de
nuestra cuenta bancaria.
La costumbre de jugar cuando toca, el
tiempo oportuno y los títulos adecuados es
cuestión de hábitos. Cuanto antes empece-
mos, más fácil será en el futuro. Además, es
bueno esperar a la edad adecuada para
adentrarse en el entretenimiento virtual (por
lo menos hasta los tres años). Muchos de los
juegos que propone la tableta o el móvil son
reproducciones digitales de los tradicionales
puzles, construcciones, colores y manualida-
des que, por otro lado, en la versión clásica
aportan muchos más beneficios al desarrollo
del menor que sus hermanos multipantallas.
José Carlos Amador
Responsable del área de videojuegos de Contraste
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