Bones
Jonathan Kellerman
Un nuevo caso para el psicólogo Alex Delaware y el teniente de homicidios Milo Sturgis. Una llamada anónima advierte a la policía de Los Angeles de que hay un cadáver en la marisma. Pero además van a aparecer, enterrados en la zona, los huesos de media docena de personas: excepto la última, una buena pianista que da clases al hijo único de una familia muy rica, las demás son pr...
Un nuevo caso para el psicólogo Alex Delaware y el teniente de homicidios Milo Sturgis. Una llamada anónima advierte a la policía de Los Angeles de que hay un cadáver en la marisma. Pero además van a aparecer, enterrados en la zona, los huesos de media docena de personas: excepto la última, una buena pianista que da clases al hijo único de una familia muy rica, las demás son prostitutas. Los cuerpos estaban colocados mirando hacia el Este y a todos les faltaba la mano izquierda.
El protagonista, como colaborador técnico de la policía y como amigo del teniente encargado del caso, tiene acceso a las personas que rodeaban a las víctimas y asiste a los interrogatorios. Esto determina que lo que aquí se detalla no sea la investigación de tipo científico, basada en análisis de restos y huellas, sino las conversaciones que Delaware mantiene con los demás personajes, unas veces ante la policía y otras a solas con ellos. Por eso el ritmo del relato es más bien lento y carece de acciones violentas, salvo la lógica crisis final, donde se produce una última muerte y se ponen de manifiesto las torturas a que las víctimas fueron sometidas. El estilo, adecuado al relato, no tiene ni pretende tener relieve artístico, pero es correcto y fácil de leer. Las referencias, en títulos anteriores abundantes, a la vida privada de los dos personajes centrales son escasas, sobre todo las muy breves alusiones a la homosexualidad de Sturgis.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa