Crimen Bajo la Tramontana
Mireia García Contreras
La novela en sí tiene un argumento similar a otras tantas del género policiaco y de misterio, tanto en el planteamiento como en los mismos personajes. El punto de partida es el descubrimiento de un cadáver de mujer, junto al mar, cubierto con una lona y en un lugar donde por unas obras solo se puede llegar a través de una embarcación. El caso es asignado a un policía que ha asu...
La novela en sí tiene un argumento similar a otras tantas del género policiaco y de misterio, tanto en el planteamiento como en los mismos personajes. El punto de partida es el descubrimiento de un cadáver de mujer, junto al mar, cubierto con una lona y en un lugar donde por unas obras solo se puede llegar a través de una embarcación. El caso es asignado a un policía que ha asumido el cargo, ya que a su superiora la han apartado del servicio por algo que en esta novela no se explicita. El policía se siente incapaz, inseguro porque siempre ha actuado con su jefa que ha sido considerada como una de las mejores policías y que además es una buena amiga suya. El Jefe de toda la comisaría aparece como un inepto chapucero, que no quiere líos y que está relacionado con los poderosos del lugar. La expolicía Cecilia es peculiar, divorciada pero que tiene una buena relación con el exmarido -médico forense- y que tiene una hija que vive con el padre y su pareja y que no se llevan bien. Es metódica, pero desordenada, deportista y mantiene una relación con una mujer mayor a la que cuida y es cuidada por ella y que es además su profesora de latín. Aunque no quiere intervenir en el caso, acaba siendo la que resuelve todo. Hasta aquí solo hay un esquema típico de las ingentes novelas policiacas del momento y unos personajes que con variantes siempre son los mismos.
En el plano formal, la novela está narrada en primera persona por Cecilia, lo que permite seguir de cerca sus dudas y su desconfianza en sí misma, y hace que la resolución del caso se viva como un proceso íntimo de la protagonista y no como un simple desenlace mecánico. El título, además, no es solo decorativo: la tramontana, ese viento del Mediterráneo al que la tradición popular atribuye la capacidad de enloquecer a quien lo sufre demasiados días seguidos, reaparece a lo largo del libro como una fuerza casi tangible que enrarece el ambiente y empuja a los personajes hacia comportamientos límite, funcionando como correlato del odio y la venganza que vertebran la trama.
Pero la valía la da el ambiente en donde se desarrolla, un ambiente de playa, sol radiante, turistas, veraneantes, un hotel de lujo y un tema de fondo, sobre todo la venganza y el odio y secundariamente la familia, el matrimonio, los hijos... También está el tema de la soledad tan presente en nuestra sociedad y que se filtra por todas partes. El resultado es una novela que entretiene y que se lee con gusto.
Álvaro Alabau
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