Dios Bendiga esta Casa
Pequeño Compendio de Teología del Hogar
Chiti Hoyos
La vida hogareña diaria, con todas sus imperfecciones y luchas, su estrés y su alegría, su caos y su hospitalidad —¡y sus paredes con manchas de rotulador!— puede llevar a otros a descubrir que la vida es más plena, más segura, más emocionante y más satisfactoria si se vive desde el Corazón de Dios. Visto así, el cuidado de una casa es más un honor que una oblig...
La vida hogareña diaria, con todas sus imperfecciones y luchas, su estrés y su alegría, su caos y su hospitalidad —¡y sus paredes con manchas de rotulador!— puede llevar a otros a descubrir que la vida es más plena, más segura, más emocionante y más satisfactoria si se vive desde el Corazón de Dios. Visto así, el cuidado de una casa es más un honor que una obligación, y un medio excelente para proporcionar a aquellos a los que amamos afecto, compañía y seguridad para que vivan sanos, felices y libres.
La teología del hogar nos habla de la necesidad de crear hogares que fomenten la comunidad; hogares donde se compartan y comuniquen los valores cristianos; hogares que permanezcan abiertos para familiares y amigos, y en los que se celebren comidas y reuniones. En ese sentido, el hogar católico no es una isla apartada del mundo ni un convento cerrado a miradas extrañas, sino el espacio que nos permite salir de nuestra seguridad y hacernos vulnerables por amor a los demás.
El matrimonio es el sacramento del hogar, la puerta abierta a las gracias de Cristo. Por eso nuestra casa ha de ser un reflejo de la alegría y la belleza de nuestra fe, un sitio al que la gente quiera volver, un lugar donde se respire calor de hogar y descanse el alma. ¿Quieres que tu hogar sea la entrada al cielo? ¡Pues empieza invitando a Dios a tu casa!
Reseña del Editor