El Movimiento Continuo
Gonzalo Moure
Un niño reflexivo, y acomplejado por un exceso de kilos, se hace amigo de un anciano con fama de extravagante. Éste le enseña a escuchar el silencio, ver crecer los helechos, soñar con auroras boreales y descubrir cosas importantes que casi nadie sabe que lo son y para las que no importa pesar mucho o poco. La obra, bien escrita, es muy poética y está impregnada de fantasía, po...
Un niño reflexivo, y acomplejado por un exceso de kilos, se hace amigo de un anciano con fama de extravagante. Éste le enseña a escuchar el silencio, ver crecer los helechos, soñar con auroras boreales y descubrir cosas importantes que casi nadie sabe que lo son y para las que no importa pesar mucho o poco. La obra, bien escrita, es muy poética y está impregnada de fantasía, por lo que requiere lectores con cierta sensibilidad y capacidad soñadora. La acción, muy pausada, se resuelve en sentimientos, impresiones y matices de pensamiento delicadamente expresados, pero ajenos a todo dinamismo externo, pese a lo que el título parece indicar.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa