El Naranjo que se Murió de Tristeza
Mónica Rodríguez
Con una prosa cuidada y evocadora, la autora construye dos historias paralelas, una en el pasado y otra en el presente, de dos niñas, la de la tata Josefa que lo fue en otro tiempo, y la de Alicia, que contrasta sus vivencias actuales con los recuerdos infantiles de Josefa. Ambientada en un pequeño pueblo de Levante, donde abundan los campos de naranjos, es precisamente uno de ...
Con una prosa cuidada y evocadora, la autora construye dos historias paralelas, una en el pasado y otra en el presente, de dos niñas, la de la tata Josefa que lo fue en otro tiempo, y la de Alicia, que contrasta sus vivencias actuales con los recuerdos infantiles de Josefa. Ambientada en un pequeño pueblo de Levante, donde abundan los campos de naranjos, es precisamente uno de estos árboles el símbolo y testigo de la tristeza de unas vidas infelices que se remontan a la época de la postguerra española. Soledad, recuerdos esquivos, amistad, ambientes familiares rotos por la ausencia del padre son captados en profundidad, transmitiendo al lector los sentimientos de los que los protagonizan casi como si fueran propios. El viejo naranjo parece marchitarse y morir al hilo de la vejez y la muerte de aquellos que vivieron sus momentos más felices bajo sus ramas, pero que ya no están o recorren el último tramo de su existencia. Lleno de nostalgia y de amores genuinos, salpicados con alguna escena desgarradora, es un libro cargado de poesía, que estimula la imaginación y, aunque teñido de añoranza, no deja un regusto triste.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa
Información de seguridad
- Cargando la información ...
Otros libros del autor