El Testigo Oidor
50 Caracteres
Elias Canetti
En este libro, el autor, Premio Nobel de Literatura 1981, describe minuciosamente a cincuenta personajes paradigmáticos, caracterizados por un único rasgo dominante. Son una especie de arquetipos humanos: el perfeccionista que se pasa la vida autoevaluándose, el avaro que cuenta y recuenta su calderilla, el que se cree víctima de todo, la que se obstina en razones que justifica...
En este libro, el autor, Premio Nobel de Literatura 1981, describe minuciosamente a cincuenta personajes paradigmáticos, caracterizados por un único rasgo dominante. Son una especie de arquetipos humanos: el perfeccionista que se pasa la vida autoevaluándose, el avaro que cuenta y recuenta su calderilla, el que se cree víctima de todo, la que se obstina en razones que justifican su vanidad, etc.
Se trata de un libro original, de género incalificable, pero que participa de la sátira y la parodia. En este caso, el aforismo, tan cultivado por Canetti, se engrosa ligeramente sustentado en la leve apoyatura argumental que le brinda el tipo humano al que pretende dibujar. La pirueta léxica, la búsqueda deliberada de la paradoja y un cierto prurito de extravagancia conducen al autor al uso de frecuentes neologismos: el nuncadeba, la finolora, la ovillapenas, la hiposcóntica, el muerdecasas... En conjunto, es un curioso experimento literario, escrito con la destreza de un gran maestro del lenguaje, pero desigual en sus contenidos: a veces el retrato hace diana, y otras resulta artificioso.
No parece que el autor se proponga otra cosa que efectuar un divertimento literario reflejando las pequeñas manías, defectos o limitaciones del ser humano, vistas desde una óptica levemente jocosa y suavemente irónica. Esporádicamente, hay algunas alusiones improcedentes sobre temas religiosos o conductas inmorales.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa
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