Hemingway y la Lluvia de Pájaros Muertos
Boris Zaidman
Zaidman nos relata la emigración de los rusos judíos a Israel, huyendo no sólo del nazismo, sino de la persecución en la URSS. Tal Shani, judío, a propósito de una invitación a un Congreso en su ciudad de origen, al oeste de Ucrania, rememora la salida de su país, cuando era niño, con su familia. Tal comienza a contarnos sus recuerdos en la terminal para coger su vuelo, de modo...
Zaidman nos relata la emigración de los rusos judíos a Israel, huyendo no sólo del nazismo, sino de la persecución en la URSS. Tal Shani, judío, a propósito de una invitación a un Congreso en su ciudad de origen, al oeste de Ucrania, rememora la salida de su país, cuando era niño, con su familia. Tal comienza a contarnos sus recuerdos en la terminal para coger su vuelo, de modo que entremezcla los sucesos curiosos de sus compañeros de viaje con la memoria de su infancia.
Junto con el tono nostálgico Zaidman usa un sentido del humor judío, que se ríe de sí mismo y usa muchas referencias a la actualidad. A la vez, narra las vejaciones sufridas en Rusia por ser hebreo, la adopción de un nombre menos hebraico junto con la distorsión de la identidad que eso supone y la sensación de no ser aceptado totalmente ni en su país de origen ni en el que le acoge: en cada uno recuerda el otro idioma, las otras costumbres, el distinto clima. El retrato de Hemingway que estaba en su casa, junto con los libros de la biblioteca, son objeto de buena parte de las anécdotas del libro. Zaidman narra su propia experiencia, puesto que nació en 1963 en la antigua Unión Soviética y emigró a Israel en 1975. Sus recuerdos no son amargos, aunque sí duros: Zaidman combina la crudeza del exilio con la mirada ingenua e infantil del niño que protagoniza su relato. Una mirada que combina la ternura de su abuela, las características de los parientes, los momentos de soledad esperando a su padre, los viajes en trolebús y otros recuerdos sencillos. La historia avanza lenta.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa