Inquietud
Julia Leigh
La protagonista, junto con sus dos hijos, llega desde Australia al castillo francés donde vive su madre, ya anciana, solicitando refugio; ella tiene cardenales por todo el cuerpo y lleva un brazo escayolado. Allí se encuentra con su hermano y su cuñada, cuyo bebé, muerto al nacer, lleva ésta siempre envuelto en un fardo, pues no quiere enterrarlo. Por su parte, la hija de la pr...
La protagonista, junto con sus dos hijos, llega desde Australia al castillo francés donde vive su madre, ya anciana, solicitando refugio; ella tiene cardenales por todo el cuerpo y lleva un brazo escayolado. Allí se encuentra con su hermano y su cuñada, cuyo bebé, muerto al nacer, lleva ésta siempre envuelto en un fardo, pues no quiere enterrarlo. Por su parte, la hija de la protagonista trata a su madre de modo despegado y hasta cruel.
La novela crea un clima de misterio y dolor que se muestra a través de implícitos: no se dice qué ha causado los cardenales de Olivia, ni por qué su hija la desprecia, ni por qué su hijo intenta llamar por teléfono a Australia. El dolor de la cuñada por su bebé muerto es algo infinitamente triste, como el ambiente de fría elegancia del castillo, que se suma a la distancia glacial con que la protagonista y su madre se tratan, poseedoras de un secreto común que no llegan a desvelar. Los yertos alrededores del castillo y los interiores desolados, enormes y vacíos, contribuyen al desasosiego y a la belleza triste de una novela muy bien trabajada, lograda, no convencional. Las tragedias de ambas mujeres se envuelven en un ambiente austero, de elegancia y formas exquisitas pero exentas de calidez y ternura.
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