Jock, un Perro Sudafricano
J. Percy Fitzpatrick
Percy Fitzpatrick, de familia irlandesa, nació en Sudáfrica en 1862 y falleció en ese mismo país en 1931 por causas desconocidas. Fue escritor, político comprometido en favor del Imperio Británico, editor, financiero minero y pionero de la industria frutícola sudafricana. En 1907 escribió "Jock, un perro sudafricano" que se convertiría en un clásico de la literatura juvenil.Aun...
Percy Fitzpatrick, de familia irlandesa, nació en Sudáfrica en 1862 y falleció en ese mismo país en 1931 por causas desconocidas. Fue escritor, político comprometido en favor del Imperio Británico, editor, financiero minero y pionero de la industria frutícola sudafricana. En 1907 escribió "Jock, un perro sudafricano" que se convertiría en un clásico de la literatura juvenil.
Aunque se trasladó a Inglaterra para recibir estudios académicos, a la muerte de su padre en 1880 Percy Fitzpatrick regresó a Sudáfrica donde pasaría a ser el cabeza de familia. Con esta obligación a sus espaldas se emplearía en diferentes trabajos para sacarla adelante, entre ellos el de almacenista, ayudante de buscador de oro y periodista, además de ser transportista en carreta de bueyes desde Lourenço Marques hasta Lydenburg y Barberton. Y son estas vivencias las que traslada al libro cuyo protagonista es su perro Jock que, habiendo sido un cachorro debilucho, feo y poca cosa, cría de una bull terrier, llegaría a convertirse en uno de los mejores perros de caza.
Intrépido e inteligente, Jock fue un perro leal y su recuerdo entrañable inspiró cuentos que Fitzpatrick contaba a sus hijos antes de dormir. Esta anécdota, y a instancias de sus propios hijos, llevaría al autor a recogerlos en un libro que publicaría en 1907.
Cada uno de los capítulos relata las distintas aventuras protagonizadas por Percy y Jock, casi siempre en torno a la caza mayor como único medio de subsistencia durante el transporte de mercancías a través de la sabana africana. A partir de estas historias, Fitzpatrick expone un cuadro repleto de detalles sobre los pioneros, la naturaleza salvaje y exuberante, la riqueza faunística de la región, las tribus, los nativos, los colonos blancos, las costumbres y el orden social. Y junto a todo esto la inestimable compañía de los perros de caza para hombres solitarios, exploradores, en constante movimiento, sorteando peligros, dificultades, movidos por un impulso irracional, impetuoso e irresistible, siempre en permanente búsqueda en una tierra inhóspita y salvaje, pero tremendamente atractiva.
Encarnita Herraiz