La Importancia de Discutirlo Todo
El CrãTico Como Artista (Ii)
En 1890, el mismo año en que publicó su única novela larga, "El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde (1854-1900) publicó el ensayo "El crÃtico como artista", dividido en dos partes: "La importancia de no hacer nada", aparecida en julio, y "La importancia de discutirlo todo", en septiembre. Ambas estaban redactadas a modo de diálogo, según el estilo platónico, entre dos ...
En 1890, el mismo año en que publicó su única novela larga, "El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde (1854-1900) publicó el ensayo "El crÃtico como artista", dividido en dos partes: "La importancia de no hacer nada", aparecida en julio, y "La importancia de discutirlo todo", en septiembre. Ambas estaban redactadas a modo de diálogo, según el estilo platónico, entre dos personajes: Gilbert, que es quien diserta, y Ernest, que le interroga como un discÃpulo deseoso de aprender más y mejor.
La obra, que puede leerse de modo independiente, encierra reflexiones muy interesantes y avanzadas en torno a la misión del crÃtico, aplicada a cualquiera de las Bellas Artes aunque con referencias muy explÃcitas a la literatura. Gilbert, claro trasunto de Wilde, parte de la tesis de que criticar algo es mucho más difÃcil que hacerlo, en clara oposición al tópico de que el crÃtico es un artista frustrado o fracasado. Con su habitual audacia y desparpajo expresivo, el autor expone una serie de ideas brillantes, agudas e ingeniosas, que sorprenden por conservar plena vigencia al paso del tiempo y cuya lectura es grata por la altura intelectual del contenido y la elegancia de la forma. No faltan en el ensayo la caracterÃstica parcialidad elitista de Wilde, su interpretación esteticista del hecho moral, su escepticismo relativista sobre principios y creencias, que en el ámbito religioso tienden al humanismo neopagano; pero se trata de algo superficial y secundario, en función del tema tratado y del público al que va dirigido.
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