La Lluvia de los Inocentes
Andrés Ibáñez
Mateo adulto recuerda su infancia y adolescencia en Madrid. Nacido en 1961, Ibáñez parece autobiográfico en esta narración de su generación: sus conocimientos literarios, musicales, de cómic, de cine, de jazz asoman en los capítulos de esta deliciosa novela. Ibáñez escribe de modo sencillo y claro y cuenta una historia en la que toda una generación puede reconocerse e identific...
Mateo adulto recuerda su infancia y adolescencia en Madrid. Nacido en 1961, Ibáñez parece autobiográfico en esta narración de su generación: sus conocimientos literarios, musicales, de cómic, de cine, de jazz asoman en los capítulos de esta deliciosa novela. Ibáñez escribe de modo sencillo y claro y cuenta una historia en la que toda una generación puede reconocerse e identificarse. Mateo es un chaval algo solitario con gustos muy cultos y con amigos variados que representan distintos tipos de personalidades. Se relata la época de Franco, la transición democrática, la movida, las calles cercanas al Instituto Ramiro de Maeztu, el Retiro, los bares: toda una novela generacional que Ibáñez muestra con una ironía suave, con sentido del humor, con delicadeza, con páginas de poesía y una celebración de la música y de la literatura y, sobre todo, de la creación artística. Ibáñez hace una novela que habla de la felicidad sin apenas mencionarla, que habla de la libertad y de ser uno mismo. Ibáñez celebra Madrid, la luz, la transición a la juventud, el descubrimiento de ciertos autores y libros y discos, y el del amor; la felicidad de escribir. El descubrimiento de la gente que piensa de otro modo y vive de otro modo; el descubrimiento de lo femenino, de la homosexualidad, del sexo, del deseo, del amor, de la frustración. Y todo de modo sencillo y a la vez, hermosamente literario. Ibáñez sabe hablar de amor y de deseo, de lo vulgar y de lo sublime, de cómo se siente la música y se hace jazz. Retrata sin amargura, sin dar lecciones, sin tomar postura política, con una distancia madura, relativizando convencionalismos y lo que hoy se llama políticamente correcto. Ibánez se ríe suavemente y con elegancia del que no sabe apreciar algo distinto a aquello en lo que fue educado.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa
Otros libros del autor