La Playa de Pekin
Juan Miñana
Una joven estudiante de Derecho en Boston, al regresar durante las vacaciones de verano a su Barcelona natal, descubre que no quiere ejercer la abogacía en Estados Unidos y que siempre se sintió atraída por un solterón bohemio que años atrás fue amante de su madre.A través de las voces de la protagonista y de este extraño y solitario personaje capaz de enamorar sucesivamente a ...
Una joven estudiante de Derecho en Boston, al regresar durante las vacaciones de verano a su Barcelona natal, descubre que no quiere ejercer la abogacía en Estados Unidos y que siempre se sintió atraída por un solterón bohemio que años atrás fue amante de su madre.
A través de las voces de la protagonista y de este extraño y solitario personaje capaz de enamorar sucesivamente a dos mujeres de la misma familia, se produce un continuo ir y venir entre el presente y un pasado que se remonta hasta la época en que el pintor Isidro Nonell (1873-1911) habría realizado un cuadro al que alude el título del libro y que tiene parte muy activa en la acción. Con este artificio el autor trata de impregnar de poesía, arte y ensueño lo que si no sería un argumento poco original y apenas atrayente. Así, la evocación nostálgica, la introspección psicológica, el color local y la continua apelación a una playa que constituye un refugio idealizado forman un entramado algo artificioso que da apariencia fantástica a un realismo común y cotidiano. Con la actitud muy posmoderna de anteponer impulsos y sentimientos a reflexión y principios objetivos, los protagonistas se dejan llevar por sus estados de ánimo. La subjetividad impera como norma de conducta, y la familia y el matrimonio son actitudes interiores que duran lo que éstas y no tienen más entidad que la que cada cual quiera atribuirles.
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